Por Alex Miranda
22 agosto, 2018

El homenaje a Rudolf Hess se tomó Berlín, por lo que otros manifestantes decidieron hacer una contra marcha para combatir el fuego con fuego.

Aproximadamente unos 500 extremistas de derecha se reunieron en Berlín el pasado sábado, para homenajear con una marcha el trigésimo aniversario de la muerte de uno de los lideres nazis más importantes, y mano derecha de Hitler, Rudolf Hess. Un número no menor si pensamos que esto pasó en Alemania, mismo país que vio nacer a los nazis y que tiene una serie de reglas sobre glorificar esa ideología.

Al mismo tiempo, otras 500 personas se reunieron, también en el distrito de de Spandau, para hacer una contramanifestación. La acción hizo que tuvieran que llamar a los agentes de policía en el lugar para que se pusieran en una suerte de barrera humana entre ambos grupos y así evitar un posible enfrentamiento entre ellos.

Pancartas, cánticos y símbolos nazis

El caso ha tenido mucha notoriedad por el simple hecho de que les hayan dado permiso a lo extremistas de derecha para marchar en la capital de Alemania. La policía de Berlín salió a hablar de este tema en especifico a través de su vocero, Carsen Mueller, quien dijo que para darles el permiso y evitar disturbios, primero se tuvieron que autorizar una gran cantidad de prohibiciones pensadas para este tipo de manifestaciones.

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Lo primero era que, si bien se podían rendir honores, no estaba permitido «glorificar a Hess», también tuvieron que tener cuidado con las pancartas, porque si bien no estaban prohibidas, solo se aceptaba una cada 50 personas. Este tipo de medidas no son ajenas al país, ya que desde los tiempos de preguerra -cuando grupos políticos salían a marchar y terminaban en sangrientos enfrentamientos callejeros- se empezó a aplicar este tipo de medidas para evitar conflictos sin dañar el derecho de la gente a manifestarse y su libre expresión, en contra posición con los derechos de los que no están de acuerdo con este tipo de actos. 

También en las reglas se impide usar indumentaria nazi, como cascos, escudos, bastones, entre otros. Esto, en contraposición con las manifestaciones de Charlottesville en EE UU, donde si fueron permitidos sin ningún problema. Otra de las prohibiciones, pero que no es física, es a los cánticos antisemitas explícitos, pero las veces que a pasado, normalmente se detiene solo a al persona y no se paraliza la marcha en su totalidad. 

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35 derechistas y 4 contramanifestantes arrestados

A pesar de todo esto, se han contado 39 personas detenidas durante la marcha, 35 de ellos pertenecientes al sector de los de extrema derecha, mientras que las cuatro personas faltantes se cuentan como parte de la contramarcha. De esos 39 derechistas, 12 están en siendo investigados actualmente por desplegar en el desfile símbolos prohibidos, mientras que otros fueron detenidos por asalto, drogas o resistencia a control policial.

Hess, el hombre al que buscaba homenajear la marcha, recibió una cadena perpetua en los juicios de Nuremberg por su rol en la planificación de la Segunda Guerra Mundial y murió el 17 de agosto de 1987. Mientras las autoridades alemanas dicen que Hess se habría suicidado, sus simpatizantes -y la mayoría de esta marcha- piensan que fue asesinado, por lo que cada año en esa fecha, buscan rendirle honores a alguien que para ellos es una suerte de salvador de su patria.

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Esta no es la primera marcha que hacen en su nombre, antes se solía hacer en el pueblo bávaro de Wunsiedel, lugar donde Hess fue enterrado después de su muerte, pero esto cambió durante el último tiempo, cuando las autoridades alemanas decidieron remover sus restos del lugar, lo que terminaría desencadenando que las manifestaciones en su nombre se tomaran la capital del país, Berlín, dandole mucha más exposición de la que antes tenían este tipo de marchas. Algo parecido a lo que logró la contramarcha, que si bien quería demostrar que los extremistas de derecha estaban solos, terminaron dandole más notoriedad y prensa a los nazis.

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