Por Daniela Morano
16 abril, 2018

Más tarde, fue ella misma quien aguantó ser torturada durante 25 días seguidos.

Pocos son los que conocen cómo se vive dentro de uno de los países más inaccesibles del mundo. Casi nadie sale y menos aún entran, y si entran, lo que ven es sólo una pequeña parte de lo que realmente sucede ahí adentro. Danbi Kim, de 26 años, es una de las pocas afortunadas que logró escapar, pero no sin antes ver los horrores a los que eran sometidos quienes viven allí.

Cuando tenía tan sólo 10 años, Danbi se encontraba entre las miles de personas que eran obligadas a ver cómo soldados asesinaban a hombre y mujeres que se pensaba serían desertores de Corea del Norte.

Youtube Liberty in North Korea

Años más tarde, fue ella misma quien aguantó ser torturada durante 25 días seguidos: Cuatro hombres y dos mujeres estaban amarrados a unas tablas de madera rogando por piedad. Los verdugos cubrieron sus cuerpos con plásticos y pusieron piedras en sus bocas. Escuché los disparos, vi como sus cuerpos dejaban de moverse. Estaba tan traumatizada que no comí durante días”.

Según Mirror, esta es la primera vez que Danbi tiene la oportunidad de hablar luego de que escapara del país. Su hermano, quien formaba parte de la policía, no ha sido visto en años desde que fue a prisión por temas políticos.

Youtube Liberty in North Korea

Danbi creció en Hyesan, en la provincia de Ryanggang, durante la época en que Kim Jong-il, padre del actual gobernador, Kim Jong-un, gobernada.

Afirma que tuvo una infancia feliz y que recuerda haber jugado en las montañas y comer frutillas, pero cuando tenía 13 años, su padre se endeudó. Danbi quiso ayudar a su familia así que comenzó a vender hierbas y trabajó como “mula” para contrabandistas.

AP

“Además de ganar dinero para mi familia, los DVD’s me abrieron otro mundo. Me quedaba hasta tarde viendo películas de Corea del Sur, con las cortinas cerradas porque es ilegal ver algo que no sean las noticias del estado.

Tuve un vistazo de cómo era afuera, niñas hablando con niños, mujeres con cabellos de colores y jeans. En Corea del Norte, las niñas siempre deben ser serviles. Ocupar ropa que no sea conservadora significaba ser detenida por una brigada e interrogadas ‘¿por qué llevas la ropa de esa mierda de imperialistas? ¿Cuándo es el cumpleaños de Kim Il-sung?”.

Responder incorrectamente significaba “ser golpeada en la cabeza, las piernas, el trasero y reportadas a nuestros padres, escuela o policía. Los DVDs me mostraron a mujeres con libertad de cambiar su apariencia, expresarse. Fue la mayor revelación de mi vida”.

AP

El año 2010, durante la madrugada, Bowibu -la policía secreta- allanó la casa de Danbi y se llevaron a su hermano Namhoon. Durante los próximos 25 días, fueron golpeados, pateados y debían estar parados en incómodas posiciones durante horas, además de comer 30 granos de choclo al día.

“Ser torturado en una estación de policía es el infierno. Pero en el caso de un centro de detención política, te tratan como si no fuese humano. Nos llevaron lejos con nuestras cabezas cubiertas. Me hicieron ver cómo golpeaban a Namhoon.

Lloraba con cada golpe y patada en su cabeza. Para mí, ocuparon un bastón muy grueso, pusieron entre mis rodillas, y me hacían quedarme así sentada durante ocho horas. Cuando no confesaba, me golpeaban hasta que mi piel se ponía negra”.

PA

Danbi fue liberada, pero nunca más vio a su hermano, quien se piensa está entre los más de 100 mil presos políticos. Ella escapó a los 19 años.

Vivió como refugiada en Corea del Sur y ahora llegó a Estados Unidos, donde cuenta su experiencia como prisionera.

Puede interesarte