Por Andrés Cortés
2 marzo, 2018

Al principio ocultaba su problema con gorras, pero luego le fue imposible.

Todos hemos pasado por la adolescencia y sabemos muy bien que no es nada fácil esta etapa de nuestras vidas. Ya sea por los cambios físicos y psicológicos que involucra que le agregan dificultad al diario vivir, así como la presión social por cumplir ciertos objetivos que jamás te habías imaginado enfrentar.

Pero muchas personas han logrado pasar esta etapa sin mayores problemas, pero para otros existen complicaciones de las cuales el control no se encuentra en sus manos.

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Lucy Brown tenía 15 años cuando era una muchacha como cualquier otra. Se encontraba a corto plazo de rendir su Certificado General de Educación Secundaria cuando notó un problema que la acompañaría hasta día de hoy.

Una pequeña parte de su cuero cabelludo se encontraba calva. De acuerdo al medio Metro, el agujero no era más grande que una moneda, por lo que la joven no le tomó mayor preocupación.

Lo que nunca imaginaron fue que aquel “parche” luego se extendió. Y más rápido de lo que pudieron encontrar una solución.

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En febrero del 2015 el problema se complicó, pues la calvicie se comenzó a multiplicar y los diagnósticos de los médicos jamás fueron certeros. El primero pensó que se trataba de una afección al cuero cabelludo. Intentaron solucionarlo con varias cremas que al poco tiempo terminaron en la basura.

A principios de marzo decidieron escuchar la voz de otro médico que entregó un diagnóstico más tajante: alopecia areata, una enfermedad autoinmune que causa que el sistema inmunitario ataque los folículos pilosos, causando pérdida de cabello.

No había considerado pelucas, ya que no había pensado que podría peder todo mi cabello“, comentó Lucy asustada ante el diagnóstico.

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En un acto de casi negación los padres de Lucy intentaron buscar un nuevo diagnóstico, por lo que visitaron un dermatólogo que extrañamente recetó esteroides. El fuerte tratamiento funcionó durante aproximadamente 8 semanas.

No obstante, cuando le bajaron la dosis, su positivo efecto disminuyó con él. Parecía que el problema de Lucy no tenía solución e intento aprender a vivir con él.

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La joven cuenta que, para enfrentar el colegio, comenzó a utilizar peinados que ocultaran su calvicie, pero le fue imposible debido a la magnitud. Luego, utilizar gorras fue una opción, pero sus compañeras no tardaron mucho en notar qué es lo que ocultaba.

A principios del 2016 ocultar su problema era completamente imposible, pero afortunadamente su madre conoció una consultaría creada por un compañero que padecía del mismo problema.

Al visitar el salón, Lucy finalmente encontró la solución a su problema: un sistema capilar construido con una malla especial que se aplica al cráneo del usuario y se ajusta individualmente.

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A pesar de que los padres de Lucy desembolsaron aproximadamente 2.700 dólares, estos están muy contentos por la felicidad que le entregaron a su hija.

“Mi sistema de cabello pegado a mi cabeza solo necesita cambiarse 1 vez por semana. Puedo ducharme y todo. Se siente como mi propio cabello. El día que llegó a mi vida, esta cambió“.

-Lucy Brown

La joven cuenta que luego de tener su nuevo sistema capilar “me siento más segura de regresar a la escuela. También voy a fiestas de nuevo y socializo con amigos. Mi rutina ha vuelto a la normalidad“, señala.

Recordemos que la calvicie de Lucy también afecta el resto de su cuerpo, por lo que tampoco tiene cejas ni pestañas, pero gracias a su pasión por el maquillaje se las ha arreglado para lidiar con este pequeño inconveniente.

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Esperemos que finalmente se encuentre un tratamiento definitivo para el problema de Lucy y que de momento, todo le salga excelente.

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