Por Alejandro Basulto
17 enero, 2020

Antes que se lo cortaran, le pidió a los médicos que lo quería conservar. Guardándolo en el primer mes en su congelador.

Hace 20 años la vida de Mark Holmgren sufrió un percance que cambiaría su vida drásticamente. Tenía tan solo 17 años y había tomada prestada la moto de su hermano. En plena juventud, típico en adolescentes de su edad, la adrenalina lo llamó. Sujetó los aceleradores de la motocicleta de su hermano y aceleró. Sin saber qué le depararía el futuro. Ese día, ocurriría algo que para siempre alteraría su viday su cuerpo.

Mark Holmgren

«Estaba conduciendo demasiado rápido, doblé en la esquina y me borré. Me arranqué los nervios del hombro. Fue una lesión del plexo braquial y desde ese día nunca pude usarla. No podía moverlo, no podía sentirlo (…) «Al principio fue: voy a esperar, podrán arreglarlo, vendrán nuevas cosas, me darán un brazo robótico, cosas así y estuve esperando demasiado» 

– contó Mark Holmgren a Edmonton.ctvnews.

Finalmente, no le quedó más opción que amputarse el brazo. «Solo decidí eliminarlo. Seguí adelante, supongo», mencionó el ahora adulto de 37 años. Quien antes de realizarse la operación en el hospital de la Universidad de Alberta, le pidió a los médicos que le permitieran conservar su brazo. No quería despedirse de él.

Mark Holmgren

«Primero me enviaron un papel, lo firmé y se lo devolví [al médico]. Lo trajo a la sala de cirugía conmigo y me mostró a todos los médicos allí y todos me dijeron: ‘Sí, lo sabemos’ (…)Lo saqué del hospital en una bolsa de basura (…) De hecho, lo guardé en mi congelador durante aproximadamente un mes»

– relató Holmgren.

Los médicos se demoraron aproximadamente un mes tras su cirugía en tenerlo listo. Y en la actualidad, todavía lo conserva de manera muy cuidadosa, pidiéndole a las empresas de taxidermia que limpien su brazo. Lo que ha sido un gran desafío. Siendo Legends Taxidermy, la que dijo «sí» después de varios «no».

Legends Taxidermy

Holmgren lleva a su brazo -ahora- esquelético a todas partes, incluyendo a la cena de Navidad con su familia. “Algunos de ellos querían tocarlo, otros no querían tocarlo. Son sentimientos encontrados cuando la gente lo ve «, mencionó quien nunca se va a separar de su extremidad amputada. Es su atracción favorita en sus fiestas.

 

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