Por Daniela Morano
26 marzo, 2019

Lleva años sirviendo como parte del ejército, a quienes reconoce como su única familia.

Cuando uno ha vivido toda su vida junto a su familia da por sentado que eso es una parte normal de la vida del ser humano. Estar junto a una mamá o papá que le enseñe a su hijo/a a superar distintas metas en la vida es fundamental, pero no es algo que todos los niños tienen. Muchos son abandonados o entregados en adopción, o viven toda su vida en orfanatos.

Haven tiene 17 años y vive en la ciudad de Oklahoma, Estados Unidos. Hace varios años que forma parte del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva Junior y dice que le apasiona la idea de un día unirse al ejército para poder ser “parte de algo más grande que yo y servir a mi país”.

KFOR Oklahoma City

Haven vive hace cinco años en el Departamento de Servicios Humanitarios, y su sueño es que alguien lo adopte antes de cumplir 18 años este 2019. En el refugio donde vive junto a otros cuatro niños, el peso de no formar parte de una familia se siente en el aire. Se sienten limitados y frustrados por la situación, y eso afecta en la confianza que tienen en sí mismos para lograr grandes cosas en el futuro.

KFOR Oklahoma City
KFOR Oklahoma City

Por ahora, Haven planea sacar su licencia de conducir para sentir cierta independencia, pero que necesita de alguien mayor que lo guíe en la transición hacia la adultez que, como sabrán, no es nada fácil.

Así como la adolescencia es dura, la llegada de la adultez puede sentirse aún más difícil cuando no hay quien muestre el camino. O al menos una especie de camino.

Haven le aseguró al medio local KFOR Oklahoma que a estas alturas aceptará “a quien sea que me quiera, que cuiden de mí”.

 

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