Ningún anciano debería pasar por algo así. Afortunadamente, la policía golpeó a su puerta: llevaban un calentador de regalo para su hogar.

Para la gran mayoría de los ancianos, la vejez no es fácil. Muchos no reciben dinero suficiente para vivir cómodos, y como ya no pueden trabajar, solo les queda limitarse a su pensión como único ingreso. Por eso no es tan extraño encontrar adultos mayores viviendo en condiciones deplorables en algunas partes del mundo.

Tal como sucedió en Austin, Texas, cuando la policía descubrió la triste realidad de un veterano de la Segunda Guerra Mundial.

Louis C. Hicks, de 92 años no tenía suficiente dinero para vivir cómodo. Entonces, se las había ingeniado de diversas maneras para hacer que el invierno no fuera tan duro, pues no quería pedir ayuda pese a haber servido a su país en una importante guerra.

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Sin embargo, su situación salió a la luz luego de que llamara a la policía para reportar que varias herramientas habían sido robadas desde su cobertizo… y para asegurarse de que así fuera, los oficiales se presentaron en su casa para hacer un informe al respecto… pero no solo pudieron comprobar el robo, sino que además se dieron cuenta de que Louis necesitaba bastante ayuda.

Estaba sobreviviendo al frío del invierno con su horno a gas. Lo encendía para abrigar la casa y sin duda era una práctica muy peligrosa.

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La oficial Chastity Salazar, una de las mujeres que se presentó en la casa de Hicks ese día, no pudo ser indiferente ante su situación y se acercó a sus colegas para encontrar la forma de ayudarlo. Entonces, un par de días después, la policía golpeó de nuevo a su puerta: llevaban un calentador de regalo para su hogar.

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Pero ese gesto fue solo el primer paso para demostrarle el aprecio por su servicio militar, pues al tiempo después pudieron instalarle una chimenea eléctrica que sin duda lo mantendría a salvo del frío, y además un oficial llamado Bino Cadenas se ha preocupado de visitar al anciano con regularidad y satisfacer las necesidades que tiene… como ropa interior, camisas, papas fritas y cacahuetes.

Sin duda la acción de los oficiales tiene a Louis inundado de emociones, pues según contó, nunca ha tenido a nadie que se preocupe de él. «Después de que mi madre falleció y me dejaron para que cuidara a mis dos hermanas, nadie nunca hizo nada para ayudarme».

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Pero como dice el dicho… al parecer nunca es demasiado tarde.

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