Ya llevaba consumiéndolas durante tres semanas… ahora las pesadillas al respecto son recurrentes.

Adam Brenton ama ejercitarse, pero ama también los buenos sabores. Por eso, nunca deja de comprar sus proteínas con un sabor de extra chocolate. Las consume todos los días y prefiere los paquetes más grandes, que duran más y, a fin de cuentas, te ahorran algo de dinero.

Así que, como siempre, ordenó por Internet un paquete de un kilo y medio por sólo 21 dólares.

M.E.N

Pero al ser tan grande, al abrirla era imposible darse cuenta de lo que estaba enterrado muuuuy abajo… (y bueno, uno se espera que no haya nada, por supuesto).

Pero Adam llevaba ya tres semanas sirviéndose sus proteínas día a día… cuando en lo último que le quedaba encontró algo que hubiese preferido jamás ver.

M.E.N

¡Un ratón! ¡Sí! Su estómago se revolvió completamente al darse cuenta de que llevaba casi un mes consumiendo el producto en el que había un roedor.

“El ratón debe haber estado enterrado en el polvo desde que lo enviaron, y se fue mostrando poco a poco en el tiempo de tres semanas. No sé en qué parte del proceso pasó”.

-Adam Brenton-

Ya estaba muerto, pero no sabía si el polvo lo había matado en ese tiempo o si cayó dentro ya sin vida. La bolsa no tenía ni hoyos, ni marcas de dientes: el ratón siempre estuvo ahí, desde que la compañía despachó el producto.

El impacto y repulsión fue tal, que la novia de Adam no deja de tener pesadillas al respecto.

M.E.N

Y desde la compañía aún no dicen nada, pero están analizando el producto para ver qué pasó. Adam sigue insistiendo en que pusieron su salud en riesgo y que deben hacer algo.

¡Una situación que no le deseo ni a mi peor enemigo!

¿Qué harías tú si te sucede?