Por Diego Aspillaga
8 enero, 2020

Aunque José se sentía invisible, hubo una persona que lo notó. Una mujer lo vio frustrado al borde de la acera y se acercó a él.

Don José estaba frustrado. No importaba cuánto se esforzara, cuánto intentara conversar con la gente, nadie lo miraba. El hombre era invisible. 

El abuelito, originario de Michoacán, México, no tiene una buena situación económica. Viene de una familia pobre que casi no tiene ingresos, lo que lo ha obligado a moverse por las calles para vender sus productos y reunir dinero suficiente para llegar a fin de mes. 

@lrpalomino

Pero no es nada de fácil. A pesar de que los zapatos artesanales tejido que vende son de primera calidad, la gente simplemente lo ignora. Pasan las horas, los días y sus bolsas siguen llenas y sus bolsillos vacíos.

Sus hijas, que también cooperan con la economía de la casa, tejen junto a su padre los bellos zapatos que intenta vender, pero parece que las personas no están interesadas en comprar. Él no quiere ayuda, quiere vender sus productos para poder ir a su casa y descansar. 

@lrpalomino

Aunque José se sentía invisible, hubo una persona que lo notó. Una mujer lo vio frustrado al borde de la acera y se acercó a él. El hombre, amistoso y cordial, conversó mucho con ella y luego de concretar la ansiada venta, le pidió sólo una cosa: que le haga publicidad para mejorar su situación.

Luego de sacarle una fotografía al anciano y a sus productos, la mujer publicó la historia en Twitter y pidió ayuda a todos los mexicanos que pudieran toparse con él. El llamado fue escuchado ya que más de 5 mil personas leyeron la historia y ahora están comprometidos con su causa.

«Su nombre es José, originario de Michoacán; sus hijas tejen los zapatos y él los vende, me pidió le haga publicidad y recomiende sus zapatitos para descanso solo $180.00. Está por el metrobus Chilpancingo, apoyemos como buenos mexicanos. Pd.Están padres», pidió la mujer que publicaran en el Twitter Soy Militar.

@SoyMilitar

Las respuestas no tardaron en llegar. En menos de 24 horas, cientos de personas aplaudieron el gesto de la mujer, se maravillaron con los productos de José y se comprometieron a buscarlo para acompañarlo y comprarle zapatillas. 

«Bravo. Este si trabaja, no espera los depósitos a la tarjeta. Me parte el alma cuando veo personas mayores cargando tremendos bultos para ganar algo», «Están bonitos! Se ven muy cómodos. Compren, apoyen a la gente trabajadora» y «Podríamos configurarle una página de Facebook y un sistema de envío para que pueda vender por internet» fueron sólo algunos de los comentarios, y halagos que el hombre recibió en redes sociales.

Además, decenas de personas lo encontraron gracias a la información del tweet y le compraron productos. 

@LucyDickenslll

Ahora, Don José es todo un personaje de la ciudad y cada vez recibe más ayuda de gentiles desconocidos.

A veces no se necesitan milagros para salir adelante, sólo un oído dispuesto a escuchar y personas gentiles que atiendan al llamado. Para su suerte, José encontró las dos cosas.

 

 

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