Por Catalina Yob
4 junio, 2018

El padre de uno de los alumnos que presenció el hecho, aseguró que lo realizado por el profesor posee justificación, ya que el perro se encontraba en pésimas condiciones de salud.

En medio de la clase y desestimando el programa educativo de la escuela, el profesor de ciencias naturales Robert Crossland realizó una inesperada demostración en frente de sus alumnos del establecimiento Preston Junior High School, ubicado en Idaho, Estados Unidos. El 7 de marzo, Crossland, bajo un desconocido propósito, sujetó a un cachorro y lo introdujo en la pecera en la que yacía una tortuga carnívora, la cual devoró al perro en cuestión de minutos.

Algunos de lo estudiantes presentes comentaron el hecho a través de redes sociales, a raíz de lo cual un par de activistas locales decidieron denunciar el hecho ante la policía. Fue allí cuando se dio inicio a una investigación en contra del maestro, quien sorprendentemente obtuvo el apoyo de la mayoría de los apoderados y padres de la clase.

El hecho, que ocurrió en la localidad de Preston, horrorizó a un país entero, sin embargo no a los ciudadanos de aquel pueblo. 

Tras la denuncia, decenas de entidades que velan por el cuidado animal, entre ellas PETA, llevaron a cabo protestas por medio de redes sociales e iniciaron una recaudación de firmas para lograr la suspensión permanente del profesor implicado, tildándolo de un “matón que no debería acercarse a los jóvenes”. De manera simultánea se realizó otra para mantener al profesor dentro del cuerpo docente de la escuela. 

La muerte y la caza son dos elementos con los que convive la comunidad en Preston, por lo que alimentar a una tortuga carnívora con un cachorro no logró captar la atención de la población. Es más, algunos padres decidieron defender al docente de forma pública, asegurando que el perro estaba en pésimas condiciones de salud, por lo que el hecho no respondía realmente a un crimen.

“Ninguno de los niños estaba molesto o traumatizado, por lo que ninguno necesita asesoramiento psicológico. Ellos vieron el estado físico en el que estaba el cachorro. Estaba enfermo, no comía y se estaba muriendo. Los niños que estaban allí sintieron que Robert hizo lo correcto. Los niños trabajan en granjas, ellos entienden la vida y la muerte“, aseguró Farahlyn Hansen, uno de los padres de los alumnos, quien por medió de una publicación que posteriormente eliminó, manifestó su malestar ante el cuestionamiento al profesor.

Franklin County Sherifs office
Franklin County Sherifs office

190.000 V/S 3.900

PETA, junto a activistas de Estados Unidos, iniciaron un petición en línea para exigir el despido de Crossland, logrando que cerca de 190.000 personas de todo el mundo se unieran a su causa y repudiaran públicamente la decisión del docente. La mayoría argumentó que no existe justificación suficiente para que una persona desencadene el asesinato de un animal de manera intencionada, menos si éste se produce frente a un grupo de estudiantes menores de edad.

Al mismo tiempo, cerca de 4.000 padres, alumnos y apoderados salieron a defender al profesor y aplaudieron la forma que utiliza para educar a los jóvenes. Algunos de los padres de los jóvenes que presenciaron el hecho, esgrimieron que el acto buscaba enseñarles sobre el dinamismo de la vida y lo que ocurre en la vida salvaje. 

“Cuatro de mis hijos lo tuvieron como profesor de ciencias. Ellos lo adoran. Lo apoyo 100%. Espero que él siga en la escuela y pueda enseñarle a mi hija el próximo año”, expresó Amanda Palmer.

“No sólo le enseñó a mis hijos, sino que ahora está educando a mis nietos. Es un maestro increíble, deja una enseñanza eterna en sus alumnos”, escribió Dixie Barid. 

“Esto sucede en todo el mundo, los animales se comen unos a otros. Los humanos lo hacen, sólo que nosotros normalmente pagamos a alguien para que haga el trabajo sucio por nosotros”, fue otro de los comentarios. 

“Me parece que este hombre es un maestro dinámico, quien les enseña a los niños sobre la grandeza de la vida y la dura realidad del mundo salvaje. Continúe con el gran trabajo, usted es el tipo de maestro que nuestra sociedad necesita”, fue una de las apreciaciones tras el apoyo en línea que recibió Crossland. 

ABC

Desde el establecimiento educacional lamentaron lo ocurrido y sostuvieron que la actividad propulsada por el maestro “no formaba parte de ningún programa dirigido por la escuela y que los funcionarios están tomando medidas para asegurar que este tipo de hechos no vuelvan a repetirse”. 

Pese a que las autoridades escolares no entregaron mayores antecedentes de lo ocurrido, la policía demostró la perpetración del delito de “maltrato animal”, el cual alude a la “imposición intencional y maliciosa de la muerte en animales y el sufrimiento o la crueldad innecesaria hacia animales”. Éste inscribe como pena el pago de USS$5.000 o seis meses de prisión, si existen agravantes.

El perro no fue el único que murió

Dos semanas después del hecho, oficiales estatales sacrificaron a la tortuga involucrada al tratarse de una “especie invasora” en el Estado de Idaho. La muerte del animal logró, inherentemente, agudizar la polémica levantada por asociaciones y animalistas de todo el mundo, los cuales argumentaron que la decisión del profesor había desencadenado el deceso de dos animales inocentes.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

El director ejecutivo de Idaho Humane Society, Jeff Rosenthal, quien es veterinario de profesión, sostuvo que el actuar del profesor carece de argumentos que justifiquen lo que hizo. 

“No veo ninguna excepción bajo los códigos de crueldad animal de nuestro estado que indiquen que estuvo bien que una persona matara a un cachorro para que otro lo comiera. No creo que ello haya dejado alguna enseñanza en los niños. No enseñamos hipotermia en la clase de fisiología al poner a los gatitos en un congelador”. 

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