Por Catalina Yob
16 mayo, 2018

“Nada más desolador que ver a niños sufriendo porque no tienen nada que comer, mientras en América comen alitas de pollo de oro”, fue la opinión de un usuario.

Un día como cualquier otro, decenas de personas aguardaban con ansias en la Tercera Avenida de la ciudad de Nueva York, a las afueras del restaurante “The Ainsworth”, reconocido por sus hamburguesas. La mayoría creyó que se trataba de un evento privado, sin embargo pocos sabían que aquel día el local de comida estrenaría un nuevo e inédito platillo que hoy ha originado un debate a través de redes sociales.

Se trata de alitas de pollo que son rebosadas en sal durante 12 horas antes de ser fritas, para posteriormente ser bañadas en salsa y cubiertas con el polvo de láminas de oro de 24 quilates. El costo de éstas varía dependiendo de la cantidad: el plato menos costoso puede adquirirse por US$90, mientras que el más caro y que incluye una botella de champaña de la marca de Jay-Z, asciende a US$1.000.

El factor sorpresa que llevaba inscrito el platillo, permitió que muchos quisieran probarlo. Lo que comenzó como una idea de hacer algo extravagante, se convirtió rápidamente en un éxito de ventas en la ciudad de Nueva York, lo que ha permitido que chefs de todo el mundo lo perciban como una buena idea para instaurar en sus restaurantes.

En conversación con CNN, el presidente de Paige Hospitality (propietaria de The Ainsworth), Brian Mazza manifestó que el platillo nació de la idea de crear algo nuevo y extravagante nunca antes visto en el mundo, deseo que cumplieron a cabalidad. 

“Queríamos crear algo exagerado que nunca se haya hecho antes, y nunca antes has visto o probado algo así”.

Casey Neistat
Casey Neistat
Casey Neistat

El hecho no sólo provocó asombro por parte de usuarios de todo el mundo, sino que gran parte de los comentarios que surgieron a raíz del evento fueron esgrimidos de forma negativa. Muchos manifestaron que resultaba irrisorio que un país disfrutara comer alimentos bañados en oro, mientras que al mismo tiempo, a kilómetros de distancia de allí cientos, miles y millones de personas están muriendo de hambre.

“Por favor dejen de publicar alitas de pollo de oro, a menos que sea para decir que todos los que están involucrados fueron arrestados”.

“No hay nada más desolador que ver a niños sufriendo porque no tienen nada que comer, mientras que acá en América están comiendo alitas de pollo de oro”.

“Gente adinerada poniendo oro a sus alitas de pollo es la prueba de que la gente rica no son genios innovadores. Son sólo niños de 12 años con dinero que no saben qué hacer con él”.

¿Inaceptable?

FAO Porcentaje de hambruna mundial en 2013

Pese a ser un tema bastante invisible en Occidente, la hambruna responde actualmente a uno de los peores problemas en el planeta. De acuerdo al Programa Mundial de Alimentos (PMA) existen 925 millones de personas que coexisten con severos niveles de desnutrición, a las que se suman aquellas que por conflictos bélicos han pasado a ser parte de la población más vulnerable del mundo.

La realidad que vive el mundo actualmente genera que en la práctica, ingerir alimentos bañados en oro sólo por diversión, responde al resultado de un cúmulo de vicios con los que coexiste la sociedad y los cuales amenazan constantemente con acabar con la verdadera esencia del ser humano. 

Alimentos con oro y un sinfín de excentricidades que pueden ser identificadas en las múltiples plataformas de redes sociales que hoy existen, dan cuenta de que hoy no hay límites a la hora de llamar la atención. Debido a que la aceptación de terceros se ha convertido en una de las grandes ambiciones y/o metas de la sociedad de hoy, es común ver fotografías, videos o publicaciones que acaparan la atención a raíz de la presencia de morbo, contenido sexual explícito y excentricidades carentes de sentido como lo son las alitas de pollo bañadas en oro.

Jonathan Cheban

Uno de los elementos más preocupantes es que pese a tratarse de un hecho que carece de todo tipo de lógica, es algo aplaudido por muchos que se encuentran a años luz de poseer consciencia sobre la realidad actual. Si bien existimos como seres individuales, en el ser humano recae el deber de desarrollar la empatía en función de lo que ocurre en el resto del mundo, aquello que tiene lugar fuera de los límites de Occidente y que está acabando con la vida de personas inocentes.

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