Por Luis Lizama
3 diciembre, 2019

Bajo el agua, se inyectan burbujas de aire comprimido que forman una barrera y mueven los plásticos que flotan en la superficie. Su efectividad alcanza el 86%.

Los avances científicos e innovaciones, sumado a las nuevas tecnologías, han llegado para facilitar nuestra vida. Nos ayudan con cuestiones cotidianas, nos comunican y acercan con personas que están a miles de kilómetros. Sin embargo, su gran función es trabajar con cosas todavía más complejas, así como exploraciones a otros planetas o el calentamiento global.

Siguiendo esa lógica, Ámsterdam ha implementado muros de burbujas en sus ríos, para desviar los plásticos que flotan en la superficie.

El País

Su nombre es The Great Bubble Barrier (La Gran Barrera de Burbujas) y es la primera en ser implementada en todo el mundo. Holanda lo ha hecho en los ríos y canales de su capital, Ámsterdam.

Es un tubo de unos 60 metros aproximadamente que lanza burbujas de aire comprimido, formando una barrera que desvía los residuos y los acumula en un cierto sector. 

El País

Está instalada en el Muelle del Oeste (Westerdok) para evitar que aquellos residuos lleguen hasta el Mar del Norte. 

Ha surgido como un emprendimiento start up, apoyado por el Ayuntamiento y la Compañía Regional de Aguas de Ámsterdam. 

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El tubo bajo el agua cumple una función primordial, pero en la recolección de estos residuos también es importante la plataforma flotante que atrapa la basura, ubicada en un costado. 

“Como el tubo está dispuesto en diagonal, la corriente de la columna de agua lleva los plásticos a la orilla del canal. Ámsterdam, como la mayoría de las ciudades europeas, tiene un gran río, en nuestro caso el Ámstel, que alimenta los canales, y hemos elegido el muelle de Westerdok porque es una de las seis salidas camino del Mar del Norte”.

Comenta Francis Zoet, jefa de tecnología del proyecto.

Peter Dejong (AP)

Según reveló el programa piloto, la innovación es capaz de recoger hasta un 86% de los plásticos que flotan en la superficie del agua.

“Los del fondo son más difíciles de medir todavía, pero en las pruebas de laboratorio vimos que nuestro sistema podía hacerse con una media del 50% de los que flotan en la parte inferior de la columna de agua”.

Explica la misma Francis Zoet.

La creación de este proyecto cae en manos de tres emprendedoras y un ingeniero, quienes han contado con el apoyo de organismos y las autoridades de Ámsterdam.

Con ideas como estas, el planeta nos agradece y esperamos que muchos países puedan implementarlo. Sería un avance impresionante en la lucha contra la contaminación.

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