Por Diego Aspillaga
22 mayo, 2020

El COVID-19 ha obligado a los niños a estudiar desde sus casas pero muchos no tienen los recursos para hacerlo. Esta mujer llevó todo el dinero que tenía a la tienda pero aún así no le alcanzó para comprar un celular que ayudara a su nieto.

El coronavirus ha causado graves estrago en el mundo entero. La enfermedad, detectada a fines del año pasado en la ciudad china de Wuhan, se esparció rápidamente por todo el planeta y cambio las vidas de miles de millones de personas.

Los cientos de miles de muertos y millones de contagiados obligaron a los gobiernos a imponer duras medidas de encierro y distanciamiento social para evitar que los contagios sigan aumentando y los sistemas de salud colapsen.

AP

Como sociedad hemos tenido que adaptarnos a estos cambios y aprender a funcionar de una forma distinta a la que estábamos acostumbrados. Y si bien muchos tenemos la suerte de tener los recursos y las herramientas para seguir viviendo una vida normal desde casa, muchos no tienen ese lujo. 

Un ejemplo de esto es el caso de esta anciana y su nieto, quienes llegaron a una tienda de celulares para comprar un smartphone para que el niño pudiera asistir a sus clases, las que ahora se imparten en modalidad online debido a la cuarentena impuesta por culpa de la pandemia.

Facebook Jatupol Boriboon

De familia pobre y esforzada, esta anciana y el pequeño juntaron todo el dinero que pudieron para poder comprar la esencial e¿herramienta de educación, pero este no fue suficiente, por lo que tuvieron que irse con las manos vacías.

Jatupol Boriboon, que trabaja en una tienda de Rattanaburi, Tailandia, tuvo que atender a la mujer y a su nieto y su corazón se rompió en mil pedazos cuando conoció su historia y vio que sólo tenían 60 dólares para comprar un smartphone. 

«Cuando le pregunté si era para ella, me dijo que era para que el niño pudiera seguir yendo a clases y educándose. Sólo tenían 2.000 baht -cerca de 62 dólares- porque era todo el dinero que pudo juntar», dijo Boriboon a Rachfeed.

Pinterest

La tienda, desgraciadamente, no vendía ningún teléfono inteligente a ese precio, por lo que Jatupol tuvo que ver como la mujer y su nieto se iban con las manos vacías. 

Si bien Jatupol no sabe si la mujer pudo comprar un teléfono en otro lugar, el caso lo hizo reflexionar sobre las dificultades que muchas personas enfrentan en estos tiempos de crisis y que muchos simplemente no tienen las herramientas para adaptarse a esta situación como el resto de la sociedad.

Shiho Nakaoka

«Las clases online son parte de una gran iniciativa, pero para los niños de familias pobres, la educación pasa de un derecho a ser un privilegio, un lujo», dijo el hombre es su publicación, la que se volvió viral.

«La mayoría de los estudiantes de las zonas más pobres no tienen teléfonos con internet y ahora deben conseguírselos para poder seguir con su educación, lo que complica mucho a sus familias», agregó.

Reuters

El post de Boriboon encendió un debate sobre el acceso a la tecnología y sus usos cuando no todos pueden acceder a ella.

En tiempos de coronavirus, las clases online parecen ser la forma más fácil y segura de que los niños sigan educándose, pero esto es realmente difícil para las familias que aún luchan por poner comida en la mesa todos los días. 

English.com

Mientras el resto de los niños con más privilegios siguen con su educación y miran hacia el futuro con optimismo, niños como el nieto de esta mujer ven con frustración como el mundo avanza sin ellos y la desventaja crece aún más al no poder educarse por ser pobres.

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