Por Alex Miranda
3 agosto, 2018

La banda de motociclistas rusa se ha vuelto conocida gracias a su apoyo cada vez más explícito a Putin y sus controversiales medidas.

A primera vista, los «Lobos de la noche» parecen el típico estereotipo de las pandillas de motociclistas estadounidenses. Francamente, sus pelos largos, pantalones de jeans ajustados y chaquetas de piel quizás demuestren que lo son, pero tienen mucho más que decir en materia política de lo que uno creería a simple vista.

Y es que, para comenzar, esta banda de motociclistas rusos se consideran a sí mismos como nacionalistas, pero a pesar de eso aman tanto sus Harley Davidson como su patria y el rock estadounidense. Pero hay algo que les encanta mucho más que esas cosas, y es su presidente: Vladimir Putin.

Tan fuerte es su benevolencia que algunos los llaman popularmente como los «Ángeles de Putin».

Mucha gente los conoce, son el grupo más grande de este tipo en Rusia. También son muy conocidos por ser precisamente increíblemente polémicos, en especial por ser extremadamente cercanos al Kremlin de Putin, física e ideológicamente. Sus críticos no temen en tildarlos de ser casi una «fuerza parapolicial».

Se ven a sí mismos como «guerreros del camino» y tienen como norte: «Salvar a la patria rusa de los homosexuales y las feministas», una posición polémica en estos tiempos pero que se alinea con el pensamiento de Putin. Algo parecido a lo que pasa con el tema de Crimea, que según los Lobos: «es, fue y siempre será rusa».

Algunas otras opiniones que los hacen acreedores de la chapa de polémicos son: Considerar a Iósif Stalin como un gran héroe, o su opinión sobre la OTAN, a la que consideran lisa y llanamente como una «organización criminal». Por último, están orgullosos de decir que morirían por su presidente.

Llega a tal punto su extremo fanatismo que han apoyado durante décadas cada una de las controvertidas ideas del Presidente ruso, se han puesto a su servicio como sus «guerreros personales» y viven acudiendo a actos de apoyo al mandatario. Si hasta hacen recorridos en sus motos en nombre de Putin.

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Un museo en medio de Eslovaquia

Un pequeño ejemplo: Cuando Rusia anexó Crimea en 2014, muchos de sus miembros viajaron en masa al lugar para ayudar a patrullar las calles y captar algunos simpatizantes rusos. Estas historias han superado fronteras, haciendo que sean uno de los pocos grupos civiles rusos que están sancionado por los Estados Unidos, pero para ellos esa historia se resume simplemente a que hay «una campaña de Occidente y de los medios liberales presas de la rusofobia»

Pero ahora hacen noticia por algo más importante que esas historias por las que ganaron notoriedad: están buscando expandirse por Europa, por lo que abrieron una base de operaciones en Eslovaquia, algo que hizo que la Unión Europea pusiera sus ojos encima de ellos y que el gobierno eslovacos llamara toda la operación como algo francamente «inquietante».

Pero Eslovaquia no es el primer territorio en el que intentan expandirse, solo es la última sede. De acuerdo con una investigación publicada en 2003, en ese año los «Lobos de la noche» ya tenían una buena base de seguidores en Alemania, Bielorrusia, Bosnia y Herzegovina, Letonia, Macedonia, Bulgaria, Montenegro, Rumania, República Checa, Serbia, Australia y Filipinas. 

Pero volviendo a Eslovaquia, la nueva base fue abierta en el pueblo de Dolna Krupa, que queda a unos 70 kilómetros de la ciudad de Bratislava. En ella ya tienen reunidos una buena cantidad de tanques y vehículos militares. La explicación para esto -según los organizadores- es que quieren crean «un museo de la Segunda Guerra Mundial».

Motovoyager.net

Mientras ellos preparan su dudoso museo, también van ganando adeptos en este nuevo país. El mejor ejemplo es el grupo nacionalista local llamado NV Europa, que al enterarse se unieron de inmediato al nuevo cuartel. Ellos hicieron noticia hace poco por agredir a un equipo de Radio Free Europe/Radio Liberty que estaba filmando cerca del lugar.

Los eslovacos ya comienzan a preocuparse. En especial porque actualmente son entre 5.000 y 7.000 miembros. Y por los requerimientos para entrar a sus filas: se debe ser hombre, heterosexual y haber nacido en una antigua república soviética. 

«Resistencia al satanismo global»

Para llegar a ser tan simpatizantes del Kremlin ha tenido que pasar mucha agua bajo el puente. El nacimiento del grupo es en los tiempos de la Perestrika en 1989, donde nacieron basándose en el grupo de motociclistas estadounidense Hell’s Angels (Los ángeles del infierno). Su colores no eran políticos hasta que en 2008, aparecieron apoyando a Dimitri Medvedev, el ganador de las elecciones presidenciales de ese año.

Además de ese destape político, su líder: Alexander Zaldostanov se convirtió a la fe ortodoxa, por lo que la religión y su práctica comenzó a ser parte importante del grupo. A pesar de lo extraño que suena, es verdad. Los miembros deben ir a misa los domingos y hasta consagrar sus motos con agua bendita antes de usarlas por primera vez. 

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Después de aclaras su colores y con la legada de Putin al poder, el mandatario les ha demostrado su apoyo, incluso a asistido a algunos de sus recorridos y montado sus propias motos con ellos, algo muy extraño viniendo de un jefe de estado.

Queda claro que hablamos de un grupo extraño, pero su mayor polémica llegó en 2004, cuando se ganaron la sanción de Estados Unidos por estar «estrechamente conectados con los servicios especiales rusos», según dicen en EE.UU. Además de participar activamente en diversos asaltos, y «reclutar combatientes separatistas»  Ucrania, en los tiempos del Kremlin. Ante esas acusaciones, ellos no las negaron, y si líder, Zaldostanov, dijo que:

«Por primera vez mostramos resistencia al satanismo global, el creciente salvajismo de Europa occidental, a la prisa por el consumismo que niega toda espiritualidad, a la destrucción de los valores tradicionales, toda esta charla homosexual de la democracia estadounidense».

 

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