Por Catalina Yob
20 mayo, 2018

La mujer de 48 aseguró que la cirugía en Tailandia, que desencadenó que sus senos quedaran con heridas abiertas, es 4 veces más barata que en Australia, país en donde reside.

Viajó a Tailandia pensando que a su regreso a Melbourne, Australia, llegaría con la silueta que siempre había soñado, además de un ahorro monetario que superaba los US$ 20.000. A través de internet se había informado de la existencia de una agencia de viajes de turismo cosmético, la cual atrae potenciales clientes que buscan aminorar costos en la realización de cirugías estéticas.

En Australia y el mundo, los procedimientos de índole estético tienden a suscitar grandes sumas de dinero, hecho del que era consciente Lee Cameron, quien decidió aminorar costos y viajar a Tailandia para aumentar el tamaño de sus senos. En lugar de US$27.000, en una ciudad no identificada de Tailandia debió desprenderse tan sólo de US$7.000, hecho que incrementó la emoción en torno a los resultados de la intervención. 

A las pocas horas de la operación, los vendajes que cubrían las recientes incisiones de sus senos se desprendieron y sacaron a la luz el ultraje del que había sido objeto en el quirófano. Lo primero que vieron sus ojos fue que muchas de las heridas no habían sido apropiadamente cerradas y a través de éstas podía ver el interior de su cuerpo, hecho que desencadenó el surgimiento de infecciones que la mantuvieron en gravedad por días.

Además de que las incisiones yacían abiertas después de la operación, los pezones de Cameron habían sido reubicados y se encontraban a varios centímetros del lugar en el que debían estar y los senos lucían caídos, resultado que dista mucho del que suele esperarse de una cirugía de estas características.

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El paso del tiempo no sólo resaltó las heridas provocadas por las mal logradas incisiones sobre su piel, sino que dejaron ver la caída extrema de sus senos, ante lo cual el doctor respondió que no se preocupara ya que era normal. “Está bien, eres viejo y eso va a pasar hoy o mañana”, dijo el doctor tailandés, cuya identidad permanece oculta.

En los últimos años, expertos del área de la cirugía cosmética coinciden en que Tailandia ha experimentado un alza en torno a los turistas que recibe el país, siendo la mayoría potenciales pacientes para cirugías o procedimientos estéticos. Esto no sólo ha puesto en alerta a la comunidad de médicos que advierte sobre los peligros inminentes, sino que ya ha dejado a una cantidad indeterminada de víctimas. Una de ella es Lee Cameron, quien hoy ha puesto de manifiesto su testimonio con el propósito de alertar a otras personas.

La búsqueda de la perfección en desmedro de la vida

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El deseo por alcanzar la perfección física ha sufrido preocupantes alzas en el último tiempo, hecho que puede ser comprobado con el aumento en las cirugías y procedimientos estéticos a nivel mundial. La presión social que recae en el ser humano, especialmente en las mujeres, por lucir perfecto a toda edad ha provocado que quienes no poseen los recursos económicos suficientes para someterse a una cirugía plástica en recintos autorizados y establecidos, recurran a opciones menos costosas y en la mayoría de los casos, peligrosas. 

Viajar a otros países se ha convertido en un factor común entre quienes buscan aminorar los gastos y conseguir la silueta soñada, sin embargo el riesgo de obtener resultados no deseados responde a la consecuencia menos grave que puede suscitar un procedimiento de estas características. Actualmente existen cientos de casos, en donde mujeres han perdido la vida a manos de cirujanos sin la experiencia suficiente para operarlas.

Infecciones, hemorragias, pérdidas de tejido óseo e incluso necrosis son sólo algunos de los efectos secundarios que puede desencadenar una cirugía realizada en precarias condiciones y por médicos que no están dotados con los conocimientos que requiere operar un cuerpo humano. 

En cuanto a las víctimas, éstas suelen hallarse en los estratos sociales más bajos de la sociedad, hecho que se suma al precario acceso que poseen a información real y fidedigna de lo que realmente significa someterse a una cirugía plástica y sus posibles consecuencias. La vanidad y la falta de autoestima propicia que personas tomen la decisión de poner en riesgo sus vidas sólo con el propósito de conseguir aquel ideal de belleza instaurado fatídicamente en la sociedad. 

El Universal
El Nuevo Herald

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