Por Alejandro Basulto
24 febrero, 2021

En todo el mundo están intentando que el regreso presencial a clases puede llevarse a cabo pronto y sin lamentar una mayor propagación de la pandemia. Los niños no pueden estar siempre dependiendo de las enseñanzas online.

Debido a la pandemia del coronavirus, se han tenido que tomar una gran y diversa cantidad de medidas para buscar evitar la propagación de esta enfermedad. Teniendo como ejes centrales la distancia y el aislamiento social, en conjunto también con el uso obligatorio de mascarillas y el constante cuidado del higiene, muchos recintos, sean estos deportivos, comerciales o educativos, han tenido que cerrar momentáneamente sus puertas para darle paso a su funcionamiento online. En tiempos del COVID-19, casi todo es virtual.

Imagen de referencia | iStock

Y las escuelas y colegios son una de las instituciones que más se han visto afectadas por la pandemia. Debido a que las clases online que son realizadas a través de aplicaciones o plataformas de videollamada o streaming, nunca serán lo mismo que una enseñanza y un ameno diálogo educativo en el aula. No está la cercanía ni esa importante presencia física del profesor ante cualquier duda para que se le requiera.

Los docentes, siempre admirables en el ejercicio de su profesión, también se han visto más exigidos al tener que utilizar nuevas tecnologías y al mismo tiempo, incluso aplicar metodologías distintas a las que antes ocupaban. La pedagogía debe ser otra en estos días.

@BeatrizBandera3 / Twitter

Sin embargo, a pesar de que todavía la pandemia del coronavirus no ha sido del todo superada (aunque los avances con las vacunas son realmente valorables), aún hay colegios que en distintos países se les han intentado arreglar para llevar adelante sus clases de manera presencial, para hacerle más sencillo y pleno el ejercicio de la enseñanza al profesor e igualmente, más claro y cercano el aprendizaje para los niños.

Por eso en un país como Portugal, entre otras cosas, los colegios decidieron colocar las mesas de sus comedores en forma de zig zag, para así mantener una distancia de al menos un metro y medio entre los estudiantes.

Facebook

De esta manera, se hace más evitable el contacto y la transmisión por vía aérea del virus, aún cuando los niños se tengan que quitar la mascarilla para comer y para beber.

Una medida que también ha sido imitada en recintos educativos de otros países, como puede apreciarse en un registro en Facebook de un colegio ubicado en Valencia, España.

 

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