Intentó retrasar una vez más el desalojo, diciendo que no tenía dinero para comprar cajas para transportar sus cosas. Por otro lado, su ex novia y madre de su hijo da una preocupante declaración.

Luego de que la familia Rotondo tuviera que recurrir a tribunales para desalojar a su hijo Michael, de 30 años de su casa, hoy por fin se sienten aliviados. El juez ordenó que el hombre abandonara la propiedad en un corto plazo y ya está empacando sus pertenencias para independizarse.

De acuerdo al Daily Mail, Michael fue visto a las fueras de su hogar en compañía de su primo, Anthony Mastropool, empacando las últimas cosas que juntó durante toda una vida en la casa de sus padres en Camillus, Nueva York, una ciudad tranquila al sur de Syracuse.

Y la presencia de una camioneta de mudanza respaldaría que el cambio es definitivo, pues apenas llegó, ambos adultos comenzaron a montar las cajas -muchas de ellas cargadas con juguetes-, preparándose para la despedida. 

Zach D. Roberts

Sin embargo, la mudanza de Michael no será motivo de alegría, porque si bien sus padres querían que desalojara el hogar, hubiesen preferido mil veces haberlo hecho en buenos términos y eso no fue posible. La relación -después de toda la exposición mediática que tuvo el caso- se deterioró y el joven no pretende volver a dirigirles la palabra a quienes le dieron la vida.

Según sus palabras, ellos son los grandes culpables de que la relación con su propio hijo de 8 años se quebrara, ya que justo cuando él quería obtener la custodia de su pequeño, ellos lo expulsaron con una orden judicial de casa, complicando el trámite.

Zach D. Roberts

“Necesitaba ayuda y en su lugar comenzaron a hacer demandas” comentó Michael, quien sostiene que sus esfuerzos por intentar presentarse como una “persona pobre” para renunciar a los honorarios legales en el futuro se vieron perjudicados por la insistencia de sus padres al ponerle como condición para seguir viviendo bajo el mismo techo, que ellos le pagarían el seguro de salud.

Y al poco tiempo después de aceptar, asegura que ellos dejaron de darle comida, le cortaron el teléfono celular y además le dijeron que no podía usar la lavadora de la casa.

Ahora que el tribunal determinó que debía irse, intentó retrasar una vez más la instancia argumentando que no tenía suficiente dinero para comprar cajas y así poder transportar sus cosas. Sin embargo, a los pocos días, pudo trasladar gran parte de sus cosas a una bodega, pues hasta ahora solo arrendó una vivienda por una semana a través de Airbnb.

Pero quien está bastante preocupada con este cambio de vida, es la madre de su hijo, pues pese a que él no ve al niño desde el 26 de septiembre y que, según ella, inventó que le prohibía verlo, ella asegura que Michael no está preparado para ser independiente, pues fue diagnosticado como esquizofrénico paranoico, algo que el hombre niega tajantemente y afirma que solo fue inventado para alejarlo de la lucha legal por su hijo.

“Él no va a poder vivir solo. Sus padres lo están arrojando allí básicamente diciendo que no les importa si él es un peligro para él mismo” dijo la mujer, quien además le pidió a la policía que le quitaran un rifle que tiene Michael y que podría ser peligroso. Ante esto, la policía se negó por no haber una razón de peso.

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