La victoria no solo le emocionó por la hazaña, sino que al ver a otros jóvenes con sus padres recordó su vida como huérfano.

Las competencias deportivas, por lo general, son instancias emocionantes. Donde la euforia, el esfuerzo hecho y hasta la misma vida, pasan por la mente de uno. Y para tristeza del joven atleta, Bryan Kent Celeste, su victoria en los juegos de Palarong Pambansa 2019, le significó recordar a los padres con los que no pudo crecer.

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A sus 17 años, este joven filipino de la Región 1 ha logrado cosas importantes como deportista. Es un atleta valorado en su región, a quien se le ve un futuro promisorio. Y su hazaña al haber logrado saltar con éxito los 202 centímetros de altura, ganando así la medalla dorada en los juegos de Palarong Pambansa 2019, es una muestra de aquello.

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Pero este adolescente partió de abajo y sin sus padres. Ellos lo abandonaron cuando nació y si no fuera por los abuelos que se hicieron cargo de él, posiblemente hubiera pasado buena parte de su vida en un orfanato. A sus padres nunca más los vio, exceptuando solo una vez en que se encontró con su madre, pero nada más.

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Cuando logró la victoria en la competencia deportiva, se emocionó como pocas veces en su vida. Lloró. Porque al momento de celebrar su triunfo, veía como otros jóvenes atletas recibían el apoyo de sus padres, mientras él no los tenía. Por ello, le dedicó a su papá y mamá unas palabras tras su hazaña deportiva.

«Quiero demostrarles que se equivocaron. Está mal que hayan abandonado a un inocente niño»

– dijo Celeste a las cámaras de ABS-CBN.

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Posteriormente destacó la importancia de sus abuelos, de su amada «Lola» como él le dice a su abuela. A quienes les debe sus éxitos obtenidos.

«Se sacrificó demasiado para traerme aquí. Se hicieron responsables de los costos, incluso si eran abrumadores»

– declaró el joven atleta filipino.

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El joven oriundo de Anda, Pangasinan, es un estudiante de primer año de la carrera de Educación Física en el Instituto de Tecnología Mapua. Su sueño es convertirse en un entrenador y apoyar a otros atletas jóvenes como él. Tal como lo ha hecho su entrenador, en quien se apoyó y abrazó cuando no pudo contener sus lagrimas.

«Estoy muy triste porque veo a otros atletas, y sus padres están, pero no los míos, mi abuela es solo mi abuela, así que estoy tan emocionado, siento tanta envidia de ellos»

– cerró Bryan Kent.

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Este emocionante momento fue grabado… Lamentablemente el idioma filipino es muy difícil de entender, pero su rostro y lágrimas lo dicen todo.

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