Por Ruben Peña Blanco
21 diciembre, 2016

Al principio pensaron que sólo era una broma.

Jim Glaub y Dylan Parker, son dos personas común y corriente, son esposos y vivían en Nueva York. Jamás han pisado el Polo Norte ni tienen relación con Santa Claus, pero de manera sorprendente comenzaron a llegar cartas dirigidas a Papá Noel a la dirección de su apartamento en Manhattan, en la calle, con deseos de cientos de miles de niños.

CORTESÍA DE JIM GLAUB Y DYLAN PARKER

Al principio pensaron que solo era una broma, realmente no saben aún el por qué de las llegadas de las cartas a su dirección, lo cierto es que el número de misivas a crecido conforme avanza el tiempo y ellos se propusieron responder todas y cada unas de ellas.

Pese a que la pareja se mudó, las cartas siguen llegando al nuevo inquilino, que las remite a Jim y Dylan. Ambos han creado un red de voluntarios para hacer llegar respuestas a cada una de las cartas.

CORTESÍA DE JIM GLAUB Y DYLAN PARKER

“Querido Santa. Mi nombre es Dylan. Tengo 21 meses, soy el bebé más feliz, porque tengo a los mejores padres del mundo. Quiero contarte que desde que comencé a caminar, me es imposible sentarme y comportarme bien, pero mi mami ama cada cosa nueva de hago. Mamá y papá siempre están sonriendo y lucen muy felices. Lo único que les preocupa es que yo no me enferme…”, se lee en una de las cartas.

De hecho, existe una página en Facebook creada por ambos, con esa finalidad.

Una de las cartas más conmovedoras hizo llorar a la pareja, de 35 años, por lo increíblemente sentimental. Muchos de los niños ni siquiera piden cosas materiales. Algunos, solo quieren recuperarse del alguna enfermedad o hacer felices a sus padres.

CORTESÍA DE JIM GLAUB Y DYLAN PARKER

“Esta Navidad no quiero mucho, solo un pequeño favor quiero pedirle. Yo he estado enfermo en las últimas semanas con la gastritis (reflujo ácido) y es un fuerte dolor en el estómago. Sólo quiero ser capaz de tener un día de fiesta feliz sin dolor”, le escribió uno de los niños.

CORTESÍA DE JIM GLAUB Y DYLAN PARKER

Es absolutamente enternecedor, ¿cierto?

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