Por Monserrat Fuentes
9 noviembre, 2017

Al día siguiente la despidieron, no les importó sus largos años de servicio.

Las redes sociales no pueden jugar una mala pasada, en ellas nos exponemos a cualquier persona con acceso a la red pueda ver lo que hacemos, lo que nos gusta y también pueden ver nuestras fotos. Por eso, hoy en día se ha hecho muy importante tener sumo cuidado con lo que se publica porque cuando menos se piensa, puede traer graves consecuencias.

Así le ocurrió a Rachel Burns, una mujer que durante 21 años prestó servicios en Park Hall, un hogar dedicado al cuidado de ancianos y adultos vulnerables en Londres. La mujer sentía tanta vocación por su trabajo que comenzó como asistente y rápidamente llegó a ser la directora de la casa.

Rachel Burns

Pero si amado trabajo quedó en juego por algo tan simple como una foto de perfil en Facebook.

Ella contó que en el lugar se hacían diferentes actividades para entretener a los que vivían allí,  “los residentes se vestían elegantes y les teníamos una cena diferente cada semana”, explica Burns.

Rachel era la encargada de interpretar a distintos cantantes durante esos eventos para armonizar la noche, al terminar una de sus funciones decidió compartir una foto en su Facebook.  “Publiqué la foto pensando simplemente que sería vista por unas pocas personas en Facebook, principalmente el personal de servicio”, contó Burns.

Rachel Burns

Pero dos meses después fue llamada a la oficina central de la empresa, donde le dieron la noticia de su despido. Resulta que en la foto que publicó estaba acompañada por uno de los residentes, específicamente con un hombre con síndrome de Down.

Además de eso, la mujer subió un video de evento de esa noche sin considerar que entre sus amigos tenía a uno de los familiares de otro de los adultos que viven en esa residencia.

El problema con eso, es que se violaron las normas de privacidad del Consejo del Condado de Surrey, en las cuales no se puede revelar la identidad de las personas que viven allí.

Rachel Burns

“Yo sé que no debí haber subido esa foto, pero ¿realmente tendría que perder mi carrera de 21 años por un error? Quería justicia, porque creía que lo que habían hecho conmigo era injusto”, confesó.

Rachel no estaba dispuesta a perder el trabajo que tanto amaba, por lo que apeló a un despido injustificado y finalmente meses después el Tribunal le dio la razón.

No te lo pierdas