Por Alejandro Basulto
28 julio, 2021

Son años los que lleva trabajando Juan en el hospital, y nunca antes vio ni imaginó ver tanto sufrimiento en tan poco tiempo.

La pandemia del COVID-19 ha ocasionado crisis sanitarias, sociales y económicas en los distintos rincones del planeta. Uno de los países más afectados es México, que hasta la fecha cuenta con más de 2.771.000 casos de personas contagiadas y casi 240 mil víctimas fatales a raíz de esta enfermedad. La que ha obligado a las autoridades mexicanas a implementar diferentes medidas de distanciamiento social, con la finalidad de poder disminuir la tasa diaria de contagios, que en la actualidad tiene a su sistema de salud en una compleja saturación.

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Y es justamente en un centro de salud de Minatitlán, ubicado en el estado de Veracruz, donde trabaja el camillero Juan López. Un empleado público muy querido por los pacientes y por sobre todo por los niños, debido a que es conocido por disfrazarse del famoso Power Ranger Blanco, que marcó la infancia de muchos. Partiendo por él mismo, quien admitió que este héroe enmascarado era uno de sus favoritos cuando era pequeño.

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De esta manera, con su peculiar disfraz, este trabajador de la salud se esfuerza en no solo realizar de manera óptima su propio trabajo, sino que también, en motivar y alegrar a los pacientes que hoy se encuentran internados por el coronavirus. Conoce muy bien lo terrible que es esta pandemia, por lo que quiso poner de su parte en la batalla médica que dan muchos contra ella.

“Entré y pues dije, a ver cómo me reciben los pacientes, ojalá no se asusten, pero no, fue todo lo contrario, me vieron y se empezaron a reír y eso fue lo más bonito que pude haber sentido yo, hacer reír a los pacientes, muy a pesar de que están aislados (…) Yo creo que sí les ayudó un poquito dentro lo que cabe, porque están solos, están con el pendiente de cómo sigue, ya se quieren ir, ya no quieren estar ahí, entonces fue una reacción casi genial que se rieran, incluso uno me dijo que que le iba a hacer, si lo iba ajusticiar o no, y eso me dio tanta risa, que le dije, no nada más es para motivarlos, que se recuperen pronto”

– dijo Juan López a Excélsior.

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Este camillero lleva seis años trabajando en el Hospital Regional de Minatitlán, lugar en el que se ha ganado tanto el cariño de sus compañeros de trabajo como el de los pacientes. El COVID-19 le impresionó y le preocupó a tal nivel, que nunca antes había imaginado poder ver tanto sufrimiento en tan poco tiempo. Pero fiel a su forma de ser, buscó la manera de levantarle el ánimo a todos.

Juan López, de 26 años de edad, toma todas las medidas sanitarias. Desde que entra a las 7 de la mañana y sale a las 3 de la tarde, no come, no toma ni va al baño hasta que termine su turno. Ya perdió a dos compañeros del hospital por el COVID-19, y no quiere que él ni otros se les sumen. Por eso se cuida y motiva a otros a también hacerlo mientras al mismo tiempo les hace reír.

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