Por Constanza Suárez
15 enero, 2020

El secreto para limpiar el agua contaminada podría estar en la espuma de poliuretano.

Además del plástico, otra amenaza que sufren los océanos son los derrames de petróleo, que también tienen un efecto negativo en organismos vivos, incluidos los humanos.

La solución para limpiar las aguas contaminadas podría estar en la espuma de poliuretano , material que se puede encontrar en varios lugares comunes como los colchones.

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En un estudio publicado en la revista Nature Sustainability, un grupo de científicos probaron la capacidad del material, mejorado con un recubrimiento especial, para absorber pequeñas gotas de aceite suspendidas en agua. Descubrieron que constantemente capturaba casi todo el petróleo en menos de tres horas.

Esta esponja podría ayudar a abordar la contaminación del agua provocada por la industria del petróleo y el gas. Desde derrames catastróficos como el incidente de Deepwater Horizon en 2010, hasta los miles de derrames pequeños que ocurren cada año y los más de 100 mil millones de barriles de aguas residuales tóxicas producidas anualmente. 

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El equipo desarrolló un recubrimiento que altera la textura, la química y la carga de la espuma. Entre otras cosas, este recubrimiento contiene partículas con pelos que actúan como pequeñas cañas de pescar con las gotas de aceite. 

Afortunadamente la tecnología apunta a intentar remediar el daño. 

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«En este momento, el agua es un gran desafío. Tener esta tecnología económicamente accesible nos ayudará a reducir el impacto ambiental, producir agua limpia y también recuperar estos recursos. Este petróleo recuperado tendrá algún valor”, dijo Pavani Cherukupally, investigador asociado en ingeniería química en el Imperial College de Londres y autor principal del estudio. 

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La esponja de Cherukupally fue diseñada para recuperar gotas de petróleo crudo del tamaño de un micrómetro que se dispersan en el océano después de derrames y fugas, así como en las aguas residuales que deja la fracturación hidráulica, que consiste en bombear millones de galones de agua cargada de químicos en el suelo. 

El agua abre grietas en la roca, dejando que el petróleo y el gas se filtren. Luego vuelve a la superficie más tóxico que antes, y no hay una buena manera de limpiarlo. La mayoría de las empresas optan por inyectarla bajo la tierra. 

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Si bien existe una tecnología capaz de remediar este efecto, consume demasiada energía y es costosa para ser utilizada a gran escala.

A pesar de que se soluciona parte del problema, el petróleo no lo es todo. Cherukupally intenta mirar más allá del petróleo y explora formas de adaptar sus esponjas para limpiar otros contaminantes en el agua.

 

 

 

 

 

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