Por Diego Aspillaga
26 noviembre, 2019

Sor María Teresa, de 40 años, rompió sus votos y buscó el amor fuera de las paredes del recinto religioso. Aunque su relación no funcionó, igual fue expulsada de la congregación y no podrá volver a usar un hábito.

El amor es algo impredecible. Puede pasar después de una mirada cómplice, estando en el lugar y tiempo correcto o luego de años de amistad. Algo que sí puede esperarse de amor, sin embargo, es que es inesperado.

Y pocas personas pueden dar más fe de esto que la Sor María Teresa Saccente, quien se enamoró tan profundamente que rompió sus votos para seguir a su corazón sin importar las consecuencias, aún si esto signifique dejar para siempre los hábitos de monja y el cierre definitivo de su convento.

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Según publicó el diario local La Repubblica, la mujer de 40 años estaba pasando por una intensa crisis vocacional. Siendo madre superiora del recinto, y la segunda con más experiencia de las 4 religiosas que quedaban en el lugar, Saccente estaba bajo presión constante y su convicción empezó a flaquear. 

Fue en ese minuto en que conoció a un hombre fuera de las frías murallas del monasterio.

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Habiendo entregado la gran parte de su vida a Dios, pensar en recibir el afecto de un hombre era algo nuevo y necesario para ella. Es por esto que decidió quebrar sus votos y no sólo enamorarse de este hombre sino mantener una relación amorosa con él.

Pero el cuento de hadas de esta mujer no terminaría con un final feliz.

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Cuando su congregación se enteró de su relación, la expulsaron rápidamente de sus filas y tuvo que renunciar a su calidad de monja. Eso era esperable, pensó ella.

Lo que no vio venir fue que la congregación decidió también clausurar su amado convento. Esto, según la versión oficial de la institución, porque una de las hermanas que quedaban era muy anciana para hacerse cargo y las otras dos eran muy jóvenes.

Su decisión de enamorarse por primera vez en su vida no sólo le había costado su relación con Dios, sino que también había dejado a sus otras hermanas sin hogar y a un pueblo entero sin un convento que funcionaba desde el año 1611.

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Saccente está destrozada. «Lo que estoy sufriendo ahora me marcará de por vida, y será difícil que en el futuro quiera relacionarme con la Iglesia», aseguró.

Por su parte, el obispo de Arezzo, Ricardo Fontana, lamentó también la situación afirmando que tanto la renuncia de la monja como el cierre del monasterio no fue voluntaria sino que fue debido a la intervención de la Santa Sede.

«Yo no tengo nada que ver, intervino El Vaticano y todo se acabó. Es un caso muy doloroso para todas las personas que están involucradas», afirmó.

«Ella se enamoró, se enamoró como sucede todos os días afuera de los muros de ese monasterio al que había decidido dedicar toda su vida«, agregó.

La Reppublica

Como si fuera poco, la mujer anunció al periódico La Reppublica que decidió terminar con la relación con su pareja debido a las consecuencias negativas que le trajo su relación.

Hay personas que aseguran que «es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado». Sor María Teresa tendrá que meditar mucho tiempo para ver si concuerda con esa frase.

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