Por Vicente Quijada
5 julio, 2018

El caso de los cafeteros, que erraron en la definición ante Inglaterra, recuerda al de Carlos Sánchez en fase de grupos, también intimidado. Y antes, al de Andrés Escobar en 1994.

“Muere Carlos Bacca, hijo de perra. Nadie te quiere gonorrea. No vuelvas a este país”. “Ese fue el último partido de Mateus Uribe, ese hombre ya está muerto”. “Uribe, eres un pedazo de mierda, espero que te mueras”. Ese es el tono de los mensajes que han recibido Mateus Uribe y Carlos Bacca tras la caída ante Inglaterra.

¿La razón? A pesar de que nada lo justifica, las redes explotaron tras el yerro de los cafeteros en la tanda de penales, con el volante pegando en el travesaño y el delantero lanzando un balón al medio, fácil para Pickford.

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A raíz de esto, y tal como sucedió con las amenazas que recibió Carlos Sánchez tras su expulsión ante Japón, las autoridades colombianas están preocupadas y temen que se repita lo de Andrés Escobar, según informó ANSA.

En 1994, y tras la eliminación de Colombia en la Copa del Mundo, el defensa fue sindicado como el principal culpable, luego de que anotara en propia puerta en el duelo ante los locales. A su regreso, y a sólo 10 días de aquel partido, fue asesinado a sangre fría por el chofer de los hermanos Gallón, ligados al narcotráfico.

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24 años después y en un escenario similar, el hermano del fallecido jugador no quiere que se repita. “Mi hermano nunca recibió amenazas, simplemente lo mataron a tiros de la manera más cobarde”, explicó, para luego llevar el suceso a nuestros días. “El hecho de que las personas todavía pueden decir estas cosas en las redes sociales, incluso amenazarlo con la muerte, muestra que nada bueno salió de la muerte de Andrés, nada se aprendió“, afirmó Santiago.

“Quiero enviar un mensaje importante a aquellas personas que piensan que las cosas se pueden resolver con violencia y con armas, que pueden quitarle la vida a alguien solo porque cometen un error, en este caso la vida de un jugador de fútbol”, manifestó conmovido. “El fútbol debería ser un vehículo de paz y transformación social. Al final del día, es solo un juego”, exclamó.

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Palabras que, con el contexto que le anteceden, toman aún más fuerza en estos días de violencia en contra de los jugadores. Para que nunca más en Colombia. 

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