Por Camila Cáceres
11 Abril, 2017

Los extras deben haberse llevado una gran decepción al saber que no filmaban “Dolores de amor”.

El 23 de abril se estrena en Estados Unidos El Chapo, la historia de un narcotraficante mexicano cuya mayor diferencia con Pablo Escobar es que aún está vivo y en la cárcel, después de haber tenido parte en la muerte de entre dos mil y tres mil personas. Muchas de los cuales asesinó con sus propias manos, y fue el segundo hombre más buscado por el FBI y la Interpol el 2001… después de Osama Bin Laden.

Aún así, después de un largo periodo en producción, mientras Joaquín Guzmán volvía a la cárcel, primero en México y luego en Estados Unidos, comenzaron a rodar la historia de su vida.

No es mucho lo que se sabe del hombre. Ni siquiera Forbes ha podido calcular con precisión su fortuna, aunque la pone sobre los mil millones de dólares. Se ha casado al menos tres veces y tiene por lo menos nueve hijos, uno de los cuales fue asesinado el 2008.

Pero la falta de información no fue el único problema con el que tropezaron los productores.

AP / Marco de la O como “El Chapo”

A diferencia de lo que ocurrió con Escobar, los carteles que tienen lazos con el Chapo aún se encuentran activos en México. No podían arriesgarse a filmar allí, así que acabaron en… Colombia (el otro país donde el Chapo aún tiene negocios. ¿Oops?).

Allí finalmente decidieron cambiarle el título mientras filmaban para que sólo las personas más ligadas a la producción supieran qué estaban haciendo.

El título temporal fue Dolores de amor. Los extras pensaron que filmaban una telenovela.

AP / Marco de la O como “El Chapo”

Uno de los abogados de Guzmán, José Refugio Rodríguez, aseguró que estaban preparados para reaccionar legalmente si era necesario:

“Si están sacando algo no autorizado por el señor, si empiezan a atacarlo, si sacan algo de su vida privada, está claro que habrá una respuesta legal”.

Sin embargo, hasta ahora el narcotraficante se encuentra vagamente interesado en el proyecto desde su pequeña celda donde sólo puede escuchar radio, usar una bicicleta estática y, si se comporta, sentir el sol en su cara una vez al día.

AP / Marco de la O como “El Chapo”

Pero la serie no sólo acusa al ya reconocido criminal, sino que apunta a la corrupción en los “inocentes” que le permitieron levantar su imperio.

“La serie plantea la paridad que puede existir en dos tipos de ambiciones distintas que van convergiendo y que de alguna manera los lleva (a los dos personajes) a la misma pregunta: ¿para qué? Si de todas maneras todos vamos a acabar en una tumba y realmente no vamos a llevarnos nada, ¿qué es lo que buscamos?”

Humberto Busto

Busto interpreta a uno de los políticos corruptos que fueron fundamentales para que el Chapo llegara a ser el principal traficante de drogas en todo México.

¿Qué te parece? ¿Vas a ver la serie?