Por Irene Cereceda
14 diciembre, 2016

«Soy abuelo, sabes. Nadie quiere que un niño sufra de esa forma», dijo este bondadoso hombre.

John Lunceford es un conductor de autobús de 52 años quien todos los días transporta a niños de la escuela Kennewick en Washington desde sus casas hasta el lugar de estudios. Este hombre es además abuelo y por eso siente bastante cercanía por todos los chicos que se suben a su medio de transporte. 

Un día, mientras trabajaba, fue protagonista de una escena que tocó su corazón…

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Era una mañana bastante helada en Washington y John vio que un chico subió al autobús llorando porque tenía demasiado frío. El conductor además notó que las orejas y las manos de este pequeño estaban rojizas.

John sintió mucha pena por él, le regaló sus guantes y lo consoló diciendo que todo estaría bien.

Kennewick School

Pero el conductor no quedó satisfecho con este acto, sino que quiso hacer algo más por éste y todos los otros pasajeros que tiene.

Después de llevarl a los niños hasta la escuela, pasó hasta una tienda que vende todo a $1 dólar y compró 10 gorros y 10 guantes en negro y rosado para todos sus pequeños pasajeros.

Regresó a la escuela y con ayuda del administrador encontró al pequeño que había tocado su corazón. Le pasó guantes y gorros y luego ubicó a todos sus otros pasajeros para entregarles su regalo.

Este hombre no sabe con exactitud por qué el pequeño andaba sin guantes, pero lo que sí tiene en claro es que ningún niño debería pasar por esa experiencia.

«Soy abuelo, sabes. Nadie quiere que un niño sufra de esa forma»

John Lunceford– vía Inside Edition

Las temperaturas en Washington y otras ciudades de Estados Unidos estarán extremadamente bajas en invierno y es por eso que para este conductor era bastante importante que los chicos se mantengan protegidos del frío.

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Un pequeño acto que marcó la diferencia en toda una comunidad.

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