Si triunfan… asesinos, pedófilos, o violadores pueden caminar libremente por las calles.

En Tailandia, los peores presos de Khao Prik, a 200 kilómetros de Bangkok, tienen una oportunidad de quedar en libertad sin cumplir su condena. Solo deben inscribirse para pelear en el torneo Prison Fight, creado en 2012 donde los mayores criminales se enfrentan en muay thai, una disciplina de lucha libre que es famosa en ese país.

Solo pueden participar asesinos, pedófilos, violadores o ladrones… pues aquellos que hayan cometido delitos menores no tienen la posibilidad de adelantar su condena.

Y por si fuera poco, el evento es televisado, cuenta con auspiciadores e incluso hay mujeres que realizan coreografías entre los combates, donde los criminales más terribles luchan por caminar libremente por las calles.

Prison Fighters: 5 rounds to freedom

Deben pelear entre prisioneros inscritos y se van eliminando hasta llegar a la final, donde se deben enfrentar contra un luchador profesional.

Prison Fighters: 5 rounds to freedom

Si bien varios piensan que ganarle a un luchador que se dedica a ello es imposible, no lo es. En el último torneo -de los cinco campeonatos que ya han habido- un hombre llamado Noy Khaopan logró ganar y ahora en lugar de estar cumpliendo 11 años de condena por haber apuñalado a un joven estudiante inocente, camina libre por las calles.

Prison Fighters: 5 rounds to freedom

Todo porque peleó mejor que los otros presos…

Es que según la dirección del penal, estos torneos dan a los presos un objetivo, una esperanza. Además, aseguran desde que se organiza, han disminuido el tráfico de drogas y los comportamientos violentos dentro de la prisión.

Prison Fighters: 5 rounds to freedom

¿Pero qué ocurre con las víctimas o con sus familias? Al parecer pierden sus derechos y también la esperanza de hacer justicia…

Prison Fighters: 5 rounds to freedom

Todo por una disciplina «religiosa» que forma parte de la cultura tailandesa y que se remonta al año 1764, cuando los birmanos exterminaron a casi toda la población de Ayutthaya y pensaron que podrían acabar con el mejor boxeador tailandés de muay thai, pero se equivocaron.

Aunque eligieron a su mejor guerrero, el tailandés esclavo acabó con 9 hombres y se convirtió en una leyenda viva, liberando a todo su pueblo.

Claramente esa hermosa leyenda quedó en el pasado, porque al menos en Prison Fight se va contra el recuerdo de aquel luchador y contra los derechos de los tailandeses inocentes.

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