“Sí, ahora tienen que pasar sus lenguas…no, no estoy bromeando”.

La disciplina es algo muy importante que inculcar a los niños. Muy importante, y muy pero muy difícil también. En orden de que un menor -muchas veces inocente o vulnerable- aprenda, es necesario ser estricto… pero siempre teniendo cuidado con el ejemplo que se da y con lo que pueden llegar a sentir los pequeños. En este último punto hay que tener un cuidado enorme, sobre todo cuando se es padre… o profesor.

Por eso, lo que pasó en el colegio de intermedia Teague, Texas, es tan repudiable… lo que le hizo su directora a los cursos de cuarto grado podría ser incluso calificado como abuso a menores.

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Ante algo tan impactante, los inmediatos afectados son los padres… y por eso fue una de ellos, Adrienne Gray-Acosta, la que denunció el grave hecho.

En una publicación de Facebook reveló como Vicky Little, directora de la institución, hizo que clases enteras pasaran sus manos por el suelo de la cocina, arrastrándolas por el piso… y que luego chupasen sus dedos. Sí, con toda la suciedad que había quedado en ellos.

La insalubre -y degradante- medida fue un castigo para todos porque alguien había escrito una mala palabra en la pared del lugar, pero nadie había admitido el hecho.

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Tras leer esto, otros apoderados le preguntaron a sus hijos… y todos confirmaron que había pasado. Lo que había que hacer luego estaba claro: ir a enfrentar a la dirección de la escuela.

Ahí, reunidos con Little y el superintendente, Nate Carman, discutieron fuertemente. Lo que más impactó a todos fue que Little admitió sin problemas lo que había hecho… y Carman dijo simplemente que investigarían la situación.

Y cuando fue contactada por el medio KXXV, simplemente dijo que hablaran con sus superiores… y que no debían creer todo lo que leían en redes sociales.

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Aunque lo haya dicho de manera segura o no, no me imagino que un padre inventaría semejante atrocidad sobre sus hijos… y menos lo harían decenas de ellos. Por eso, espero que este caso se resuelva pronto, para que ni los alumnos de esa escuela, ni ningún niño, sea humillado por un profesor -¡ni por nadie!- de esa manera.

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