Por Alex Miranda
21 junio, 2018

Presuntamente, la justificación por parte de la prestigiosa universidad alude a que los asiáticos no cuentan con una «buena personalidad».

Por extraño que pueda parecer, los postulantes a estudiantes asiático-americanos de la prestigiosa Universidad de Harvard dicen sentirse discriminados por el sistema de selección que, según ellos, los tildaría de gente que no es simpática. Entonces, ¿qué tiene que ver la simpatía, cosa más que susceptible, subjetiva y opinable, con el rendimiento académico?

Este problema lo planteó la organización sin fines de lucro Estudiantes por admisiones justas (o SFFA, por sus siglas en inglés), que presentó en los tribunales federales de Boston una demanda contra la reconocida Universidad ubicada en Massachusetts, en representación de un colectivo de aspirantes a estudiar en Harvard, todos de origen asiático. La demanda dice que a estos últimos son rechazados en un porcentaje muy superior a, por ejemplo, los blancos, y por sor sobre negros o hispanos, a pesar de que las calificaciones intelectuales de los asiáticos sean notoriamente mejores.

Según este texto, de manera consistente y reiterativa, Harvard clasifica a los estudiantes que no son asiáticos-americanos con estándares más bajos que a los que si lo son. La razón sería la «personalidad positiva» que tendría la gente sin ascendencia asiática, pero ¿cómo se mide algo como eso? Hasta el momento, esos son datos que no se pueden certificar.

Flickr / Nate McBean

Personalidad sobre puntuaciones

Bajo el abstracto concepto de «personalidad positiva» se incluyen la simpatía, el encanto, coraje, amabilidad o ser respetado por las otras personas. Esto se descubrió en un análisis realizado en más de 160.000 estudiantes, lo que sirvió para ilustrar el texto legal que SFFA presentó al juzgado. Dentro de esos mismos estudios se deja claro que los asiático-americanos logran mucho mejores puntuaciones que los otros grupos raciales, a la hora de rendir pruebas de admisión, pruebas escolares o incluso en actividades extra curriculares.

El problema puntual es con Harvard, que rebaja de manera notable sus posibilidades de ser admitidos en la ya mencionada universidad.

Dentro de los documentos que se presentaron en la causa, hay uno que deja en evidencia como la misma casa de estudios realizó una investigación interna sobre su política de admisión en el año 2013. Las conclusiones del estudio solo afirman lo que ya se creía: Harvard ya sabía que existían prejuicios contra las asiático-americanos, pero nunca hizo publica la investigación, ni tampoco tomó cartas en el asunto. 

The Hardvard Shop

La iniciativa judicial en contra de la Universidad de Harvard se produce en un momento en que los sistemas de examen, la raza y la igualdad de oportunidades en procesos de admisión, se ha convertido en materia de debate a lo largo de las casas de estudio, desde bachilleratos hasta las universidades más reconocidas, como la que se menciona.

La respuesta de Harvard

Al momento de responder, Harvard puso toda su artillería sobre la mesa. Dijo que el análisis de sus expertos demuestra que no hay ninguna discriminación y que buscar la diversidad de sus alumnos es uno de los valores que más buscan mantener. También dejó en claro que que su porcentaje de asiático-americanos ha crecido, ya que 22,2% de las admisiones son de ese grupo étnico, mientras que el 14,6% pertenece a los afroamericanos, 11,6% a los hispanos y los nativo americanos sólo un 2,5%. Y los blancos, de manera muy poco sorpresiva, se quedan con casi un 50% de las admisiones.

 «Harvard mantiene hoy en día el mismo tipo de discriminación y estereotipos que empleó para justificar las cuotas de los solicitantes judíos en los años veinte y treinta del pasado siglo», esgrimen los litigantes.

Gretchen Ertl / The New York Times / Redux

Mientras que la SFFA dice que hay evidencias claras de que la prestigiosa universidad -y la más antigua del país- funciona en base a un sistema de equilibrio racial. «Utilizan la raza como algo mucho más que un factor positivo y carece de interés por explorar una alternativa neutral», señalan desde el organismo.

«Lo que Harvard no admite es que la raza no sólo es un elemento importante, sino que es el dominante en la admisión de hispanos y de afroamericanos. Un solicitante asiático-americano, con un 25% de posibilidades de admisión, tendría un 35% de ser blanco, del 75% si fuera hispano o del 95% de ser negro», aseguran.

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