Por Daniela Morano
9 abril, 2018

Y es que como policías, no son muy brillantes.

En la ciudad de Buenos Aires, Argentina, un grupo de policías fue imputado cuando de un día para otro, 540 kilos de marihuana desaparecieron del depósito judicial de la ciudad de Pilar, según el periódico Ámbito Financiero. Todo comenzó en abril del 2017, cuando el comisario Emilio Portero relevó el poder a Javier Specia, quien luego pasó el poder al comisario Gabriel Schfer.

Con cada traspaso de mando, los nuevos comisarios deben firmar un “recibo del cargo”, un inventario de todo lo que el sucesor dejó en manos del oficial que es trasladado. Fue durante este cambio que Portero notó una enorme cantidad de drogas incautadas que si bien estaban en el inventario, físicamente no se encontraban en ningún lugar.

Gendarmería

La diferencia fue notificada a la División de Asuntos Internos de la Policía y luego presentada ante el Juzgado Federal de Campana. El magistrado a cargo, Adrián González Charvay, ordenó que gendarmería revisara el galpón.

Portero tenía razón: En la bodega debían haber 6 mil kilos de marihuana, pero sólo habían 5.460.

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Specia, ex comisario, dijo que “se lo comieron las ratas”. La idea de que ratones se podrían haber comido 540 kilos de marihuana sonaba bastante inverosímil por lo que la fiscalía abrió una investigación.

El juez citó a los involucrados, entre ellos otro comisario, Julio César Torres y todos dieron la misma justificación que Specia. Se tomaron muestras en el lugar para ver si acaso sería posible comprobar que de hecho fueron ratas quienes se deshicieron de la droga.

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El Ministerio de Salud llevó a cabo un sumario e imputó a los tres comisarios por la irregularidad.  “Los expertos consultados llegaron a la conclusión de que eso era muy poco probable ya que de haber ocurrido, los ratones habrían muerto,” concluyó Asuntos Internos. “La droga estaba en estado de sequedad absoluta, ya que se encontraba en depósito desde hacía unos dos años”.

Finalmente sólo dos de los policías fueron imputados bajo los cargos de robo de evidencia y pronto deberán declarar ante la justicia.

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Sí que fue una buena excusa, debemos admitirlo, pues por un momento llegamos a creer que unos ratones sí podrían haberse comido la marihuana. Quizás incluso haber cocinado al estilo de Ratatouille.

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