Por Felipe Costa
1 abril, 2021

La demolición para el cultivo de aguacate y cañas de azúcar provocó la destrucción de al menos un 60% de territorio con valor arqueológico, pero por suerte el dios araña sobrevivió en gran parte. El descubrimiento confirma que en la América precolombina, las culturas compartían sus símbolos religiosos.

Los tesoros de la época precolombina no dejan de sorprender al mundo contemporáneo y es que, son tantas y tan diversas las culturas que habitaron América antes de la llegada de los conquistadores, que aún existen registros desconocidos de aquellas sociedades que desaparecieron con el tiempo. Ahora, en Perú, investigadores descubrieron un mural de al menos 3.200 años de antigüedad hecho por una comunidad que vivía en las costas del norte de aquel país.

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Se trata de una obra en veneración a un dios araña, figura que representaría la fertilidad y las cosechas para los Cupisnique, una cultura milenaria que alcanzó su apogeo siendo precursora en desarrollo de herramientas y obras de arte, pero que habría desaparecido alrededor del año 200 a.c.

El mural fue descubierto por accidente, luego de que hace un año atrás, los agricultores locales comenzaran a demoler el sitio buscando tener mayor superficie de trabajo, sin embargo, al ver la pintura, tuvieron que detenerse.

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Ahora, los investigadores determinaron el lugar como zona histórica y aunque el mural del dios araña permite realizar nuevos estudios, la demolición del espacio la dejó en parte deteriorada y se cree que así pudo haber sido con otras obras o construcciones de la cultura Cupisnique.

Los agricultores locales de aguacates y cañas de azúcar reconocieron haber utilizado maquinaria pesada desde noviembre pasado para acondicionar el terreno, esto destruyó al menos un 60% del lugar designado como valioso para la arqueología. Situado cerca de un río, es muy probable de que se tratase de un templo dedicado a deidades acuáticas, comentan a La República.

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La araña, según los arqueólogos no solo tenía un gran significado para los Cupisnique, sino para gran parte de las culturas prehispánicas, dando cuenta de la conexión en común a lo largo del territorio religiosamente.

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El arqueólogo Régulo Franco Jordán, afirmó al medio peruano que incluso había un calendario ceremonial hacia el dios araña, siendo venerado principalmente en los meses de enero y marzo, cuando las aguas de lluvia eran escasas en la zona. Se piensa además, que su figura cobró mayor relevancia en tiempos donde una fuerte sequía pudo haber golpeado gran parte del territorio americano.

Si bien hacen falta mayores antecedentes, los investigadores se están encargando de revisar cuanto legado fue destruido, esperando que lo que se encuentre en adelante permita reconstruir la historia lo mayor posible.

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