Por Diego Aspillaga
17 enero, 2020

Una gran sorpresa se llevó Mohammed Mutumba cuando se dio cuenta de que la mujer que se había casado con él frente a toda su familia y amigos, era en realidad un delincuente con hijab que lo engañó por meses.

Mohammed era el hombre más feliz de su pueblo. Luego de años buscando el amor, al fin lo había encontrado. Su novia era alta, delgada y muy tímida, pero le daba suficientes demostraciones de cariño como para saber que se amaban.

La mujer no casi no hablaba y era tan pudorosa que nunca se sacaba la hijab que cubría su rostro ni las túnicas que cubrían su cuerpo. Después de unos meses de relación en la que sólo se comunicaron con gestos y miradas, el hombre decidió no esperar más y pedirle matrimonio.

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«Estaba buscando una mujer para casarme y, cuando conocí a una hermosa niña que llevaba un hijab, le pedí amor y ella aceptó. Ella me dijo que no podríamos tener relaciones sexuales hasta que tome el precio de la novia a sus padres e intercambiáramos votos matrimoniales», dijo Mohammed a Daily Nation. Esa debió ser su primera advertencia.

La ceremonia fue hermosa. La familia del novio veía con misterio a la alta mujer que desposaría a su querido Mohammed. La familia de la novia, en tanto, brillaba por su ausencia, algo que no era raro en las bodas islámicas de ese sector de Uganda.

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Pero aún casados, la mujer aún no se mostraba ante su marido y seguía igual de pudorosa y tímida. Al momento de querer consumar la unión, la mujer insistía que estaba con su período. «Fui paciente y esperé a que ella estuviera bien», dijo. Grave error.

Lo que el enamorado novio no sabía era que en realidad se había casado con un hombre que lo estaba engañando y que quería robarle todas sus posesiones.

Fueron los vecinos los que se dieron cuenta del engaño cuando vieron a la «mujer» saltando una muralla y escapando con televisores y ropa robadas. Mientras la veían alejándose con las pertenencias de Mohhamed, se dieron cuenta de que además de ser una ladrona, ella en realidad era un hombre.

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Los vecinos presentaron un caso en la estación de policía y poco después, Mohammed y su ‘esposa’ llegaron a la estación de policía. «Ella» vestía «ropa islámica para mujeres y sandalias», según el informe en Daily Nation.

«Como es una práctica normal, una mujer policía inspeccionó a la sospechosa a fondo antes de llevarla a las celdas. Pero, para sorpresa del oficial, la sospechosa había apilado ropa en el sujetador para engañarlos diciendo que eran senos», dijo Mugera, Oficial de Investigaciones Criminales del Distrito de Kayunga.

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Durante la búsqueda, la policía también descubrió que el sospechoso tenía genitales masculinos. Tras un nuevo interrogatorio, el sospechoso confesó que había engañado al hombre por su dinero.

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Hombres, están advertidos: hablen y véanle el rostro a sus novias antes de casarse si no quieren encontrarse con una desagradable sorpresa que los dejará en ridículo frente a todo el mundo.

 

 

 

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