Por Daniela Morano
10 julio, 2019

Juli Lanser Mayer, su mamá, estaba aterrorizada cuando se dio cuenta que a los 2 años y medio su hijo no hablaba ni una sola palabra.

Cuando Rafael tenía 2 años no hablaba, algo que preocupaba de sobremanera a su madre, Juli Lanser Mayer. Lo llevó a un neuropediatra, quien lo diagnosticó con autismo severo. No estaba del todo convencida así que junto a su esposo lo llevaron a otros dos médicos… todos le dieron el mismo diagnóstico.

«Estaba completamente aterrorizada», dijo Lanser a BBC News. Rafael es su tercero hijo y viven en Timbó, Santa Catarina, al sur de Brasil. Entre los cuatro hermanos él es el único con autismo y eso aterró a sus padres, quienes se preguntaban si la situación empeoraría con el paso de los años.

«Los médicos ni siquiera sabían si mi hijo conseguiría hablar. Mis otros hijos se desarrollaron rápidamente, pero Rafael tardó hasta en aprender a sentarse cuando era pequeño. Hasta los 2 años, no interactuó, no miraba a los ojos y parecía estar sordo. Le hicimos exámenes que arrojaron que no tenía problemas de audición».

Juli Lanser Mayer

Para ayudarlo, sus padres lo llevaron a un terapeuta y un fonoaudiólogo pero «no reaccionó a ningún estímulo. Todo lo que ellas intentaban hacer, él las ignoraba».

Una de las principales característica del trastorno del espectro autista es la dificultad en la socialización y la comunicación. Eso era evidente en Rafael.

Le recomendaron a Lanser utilizar una tableta para ayudar a su hijo a desarrollarse. Aunque no estaba del todo convencida, decidió intentarlo. Rafael comenzó a pasar horas viendo videos en Youtube. «Pensaba que ponía los videos en otro idioma porque no sabía cómo jugar con la tableta, así que yo siempre cogía el dispositivo y le ponía una animación en portugués».

Juli Lanser Mayer

Tras unos meses, Lanser supo que su hijo, de ya casi 4 años, estaba hablando con la terapeuta. Pero esa felicidad pasó nuevamente a ser incomodidad y miedo: su hijo sólo hablaba en inglés.

«Había muchas oraciones en inglés. Me quedé preocupada porque, de repente, comenzó a hablar como si hablara el idioma con fluidez, sin haber recibido clases ni salido del país», dijo Lanser.

 

Juli Lanser Mayer

La hiperconcentración es una características común en los niños en el espectro autista. Aprenden con facilidad sobre temas específicos pues mantienen su atención centrada en algo durante mucho tiempo.

La psiquiatra Rosa Magaly aseguró que «una gran proporción de personas con TEA no tienen este perfil, por lo que tienen poca visibilidad. Los padres con niños con TEA sin habilidades especiales no deben sentirse desmotivados o intimidados. Tener habilidades avanzadas no garantizan el éxito en la vida. La suma de las funciones cognitivas y su impacto en la capacidad de adaptación es, de hecho, el gran diferencial»

Rafael ha llegado a aprender nueve idiomas. El portugués, la lengua nativa en su casa, fue recién el cuarto idioma que aprendió ya con 5 años de edad. Comenzó a ir a la escuela lo que lo ayudó a mejorar el idioma y su relación con otros, pero continúa siendo el que más dificultades le trae.

Juli Lanser Mayer

Ya con 7 años, Rafael sabe español, ruso, japonés, alemán, italiano, esperanto y lengua de señas brasileño.

«Durante el Mundial de Rusia, pasó todo el día hablando en ruso. Pero cuando lo hizo, dejó de hablar con tanta frecuencia. Es como si una vez que lo aprende, lo dejara de lado. Solo habla esos otros idiomas cuando se le estimula para que lo haga».

Por ahora limitan su tiempo en la tableta a sólo 2 horas diarias, para que también concentre su atención en otras cosas.

 

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