Por Teresa Donoso
10 Enero, 2017

La ciencia todavía no logra explicar el extraño caso de las hermanas Pollock.

El tema de la reencarnación es uno que sigue generando polémica y curiosidad a través de los años. Por un lado creemos que es totalmente imposible y, por otro, nos encantaría pensar que en algún momento de nuestra vida volveremos a ver a nuestros seres queridos, aunque sea dentro del cuerpo de otra persona. Es una idea que fascina y aterra en partes iguales.

El psiquiatra Ian Stevenson se ha dedicado durante más de 40 años a investigar casos de este tipo y en su libro, titulado Casos sobre reencarnación en Europa, describió una historia especialmente interesante: el caso de las hermanas Pollock.

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Todo comenzó el 5 de mayo de 1957 en Whitley-Bay. La familia Pollock, compuesta de Joan y Florence y sus hijas Joanna y Jacqueline de 11 y 6 años respectivamente iban camino a la iglesia. En un momento las niñas se adelantaron y se precipitaron a cruzar la calle. Lamentablemente un carruaje que las atropelló y mató en el instante. Sus padres quedaron completamente devastados.

Un año después Florence descubrió que estaba embarazada otra vez. El 4 de octubre de 1958, y con 10 minutos de diferencia entre cada una, la pareja le dio la bienvenida a Gillian y Jennifer, dos gemelas que venían a alegrar su mundo. Todo parecía marchar con normalidad, sin embargo, cuando las gemelas llegaron a la edad de tres años y comenzaron a hablar sus padres empezaron a sospechar que las cosas no andaban del tanto bien: las gemelas eran capaces de recordar los eventos que habían sucedido en 5 de mayo, cuando Joanna y Jacqueline habían muerto.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrar la fuente

De hecho, se dieron cuenta de que las gemelas ya conocían muy bien el lugar y pueblo donde vivían, como si previamente hubiesen caminado por él. Como es natural entre gemelas, una parecía comportarse como la mayor y la otra como la menor, pero al tiempo se dieron cuenta de que la que se comportaba como mayor recordaba toda la vida de Joanna y la otra gemela recordaba toda la vida de Jacqueline.

Sus pequeñas hijas se habían reencarnado en sus gemelas, o al menos eso era lo que parecía.

Las gemelas tenían ciertas marcas en su cuerpo que coincidían con marcas que Joanna y Jacqueline habían tenido: Jennifer tenía marcas en la nariz, tal como Jacqueline quien había recibido puntos en su nariz después de un accidente cuando tenía tres años. Por otro lado, Gillian tenía un lunar en el costado izquierdo de su cintura tal como lo había tenido Joanna.

Según cuenta la historia, en una ocasión sus padres las escucharon hablar a escondidas y escucharon cómo relataban el accidente, cómo describían las sensaciones de todo lo que había ocurrido e incluso la sensación de la sangre fluir por su boca.

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Durante ese tiempo los padres también se dieron cuenta que las gemelas sentían una fobia intensa por los autos o cualquier tipo de medio de transporte que se le pareciera. Sin embargo, este miedo intenso desapareció cuando ambas cumplieron cinco años, que se cree, gracias a una investigación llevada a cabo por el psiquiatra Ian Stevenson, es la edad tope hasta la cual los humanos podemos recordar vidas pasadas.

Después de eso sus vidas siguieron con normalidad, las gemelas dejaron de temerle a los autos y no recordaron nada más de este extraño accidente que jamás habían sufrido, dejando a sus padres confundidos y sin saber cómo reaccionar. ¿Crees tú que realmente tengan en su interior el espíritu de las primeras hijas de los Pollock? Es algo que es difícil de comprobar.

¿Será verdad? El caso de las gemelas Pollock sigue siendo uno de los más interesantes y enigmáticos que hemos escuchado en el último tiempo y aunque muchos se niegan a creer, otros aseguran que los espíritus viven entre nosotros y que, cada cierto tiempo, vuelven en carne y hueso.