Por Alejandro Basulto
27 mayo, 2020

Con tan solo 10 años, estos pequeños dieron con dos barras doradas de 1 kg de un valor de 43.800 dólares cada una.

Si hay algo que siempre disfrutarán los niños, es jugar en el jardín. Y si no hay uno, en una plaza o en un parque. Juntarse con otros de su edad y realizar diferentes y entretenidas dinámicas les puede divertir durante horas. Se les puede pasar un día jugando en el patio. Y en estos tiempos de COVID-19, en los que no se puede salir a una plaza o a un parque, realmente tener un rico jardín es un privilegio. Una situación muy afortunada. Ya que en ese espacio, que para muchos tal vez no será tan importante, para un niño y para su imaginación, es fundamental.

Pixabay (imagen referencial)

Es un lugar importante para que los más pequeños de la familia puedan realizar actividades recreativas, tan necesarias a su edad. Pero lo que una pareja francesa nunca habría esperado, es que su jardín además sería el lugar donde sus hijos, jugando, encontrarían un tesoro, de increíble valor. Cuando esta familia solo había llegado a una casa familiar, tras mudarse desde Paris a Vendôme, con la finalidad de escaparse del encierro por el coronavirus, enfermedad que suma casi 183 mil personas contagiadas y más de 28 mil víctimas fatales en todo el país.

BBC

Todo empezó, cuando sus dos hijos, de 10 años, solicitaron construir una carpa improvisada en el jardín, utilizando para ello, ramas, hojas y sábanas, dándoles permiso sus padres para que usen las que había dejado su difunta abuela en una habitación que tenían libre. Su padre, un empresario de unos 60 años, nunca esperó que tras esta última decisión, sus hijos terminarían encontrando oro. Ya que cuando fueron a recoger las sábanas, se cayeron dos objetos bastante pesados, a los que en ese momento no le prestaron mucha atención y los volvieron a poner encima.

Subastadores de Rouillac

Sin embargo, después le contaron a su padre, y según consigna BBC, él solicitó que fueran a buscarlos, pensando que se trataban de portacuchillas que eran de la abuela. Se puso en contacto con el subastador, Philippe Rouillac, y tras verificar dos veces, él le dio la buena noticia. Los objetos eran dos barras de oro de un kilogramo y de un valor de $43.800 dólares cada una. Las que habían sido compradas por la abuela en 1967, teniendo aún su comprobante de compra. Con la pandemia del COVID-19, el precio del oro ha aumentado, por lo que el subastador les recomendó que esperaran un poco más. Mientras los niños le solicitaron a su papá, a cambio de su hallazgo, una piscina.

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