Por Maximiliano Díaz
10 agosto, 2018

Ocurrió en México, el mismo país donde siete mujeres mueren cada día, y hay 100.000 secuestros al año. Algunos justifican el actuar del hombre.

Todo fue captado por una cámara de seguridad. A plena luz del día, un auto familiar se estaciona junto a una acera. Parece un día normal. Junto a él, un auto negro sale del mismo estacionamiento y comienza a avanzar muy lento. Al mismo tiempo, dos hombres salen de un edificio. Caminan con seguridad hacia el auto que se mantiene estacionado. En su interior, una mujer espera. Uno de los hombres intenta abrir la puerta, el otro golpea el vidrio de manera agresiva. Buscan, por supuesto, poner nerviosa a su conductora. Cuando ven que la puerta no es fácil de abrir, uno de los hombres se mueve hacia el costado de la piloto. El auto negro se pone detrás del que es atacado. Está con los hombres e impide cualquier intento de salida de parte de la mujer. Los hombres saben que tienen, apenas, unos segundos para efectuar el ataque. Ahora van apenas 12, pero ya han hecho más de la mitad del trabajo. Quien se quedó en el asiento en la puerta del copiloto logra romper su estructura y abre la puerta, con alevosía, hacia atrás. Mientras tanto, un jeep negro se acerca por detrás al auto que impide la salida, pero los sujetos no le toman importancia. Cosas así suceden en Ciudad de México todos los días. Lo borrará de su memoria muy pronto. Comienzan a relajarse, con la puerta del auto de su víctima abierta, el robo o el secuestro serán muy fáciles. El auto negro comienza a moverse, y uno de los hombres (quien se acercó hacia la piloto) camina hacia él, tranquilo. Espera a que su compañero haga el final del trabajo.

Los hombres, a la izquierda del recuadro, se acercan al auto detenido (Foto: Youtube/Noticieros Televisa)

Lo que no esperaban, es que el jeep negro fuese a tomar acción. Aprovechando que el auto que dificultaba el paso se movió, el conductor de este vehículo, sin pensarlo dos veces, se abalanzó sobre el criminal.

El plan de los asaltantes, en un momento, se quiebra. El acompañante del hombre, ahora atrapado, se devuelve a prestarle ayuda. Quien casi logra entrar a agredir a su víctima, ahora está siendo presionado por un vehículo gigante contra la puerta. El otro hombre saca una pistola y apunta al conductor del vehículo. Entonces, él pisa el acelerador. El sujeto que estaba entre el auto y la puerta se lleva la peor parte. Tiene la pierna casi por completo atrapada entre los vehículos. El jeep los embiste a ambos, el hombre de la pistola corre hacia el vehículo que lo espera, y parten juntos. El otro sale corriendo, cojo, por la calle.

Ahora, ambos intentan abrir el auto (Foto: Youtube/Noticieros Televisa)

El conductor del jeep negro que salvó a la joven era su padre. Toma más sentido ahora pensar en el enorme riesgo que tomó. Su hija por fin estaba a salvo. Seguramente ya no volverá a pasar por la colonia Anzures, y evitará estacionarse en la calle copérnico llegando a Thiers.

El jeep llega en rescate de la joven (Foto: Youtube/Noticieros Televisa)

Probablemente, muchos piensen que el padre haya sobrerreaccionado al ponerse a sí mismo y a su hija en peligro contra un hombre armado, después de todo, lo material es recuperable. Sin embargo, seguramente el sujeto no pensaba únicamente en el auto de su hija.

En México, los índices de secuestro y la cantidad de mujeres muertas al año, son preocupantemente altos. Siete mexicanas son asesinadas cada días, y esto recién comienza a ser un tema desde 1993, cuando los casos comenzaron a denunciarse públicamente, en un acto de impotencia contra el ministerio público, entidad que no se hacía responsable. Solo 20 años después, las investigaciones comenzaron a tomarse en serio, y el código penal añadió conceptos como el feminicidio en su interior.

A pesar de que uno de los criminales sacó un arma, el conductor del enorme vehículo no se vio intimidado (Foto: Youtube/Noticieros Televisa)

Pero esto no es todo, a las tristes cifras de siete cuerpos de mujeres al día, hay que añadir la larga lista de mujeres que son secuestradas y jamás son encontradas. Sus cuerpos son, casi por arte de magia, hechos desaparecer. Y a esto se le suma la prácticamente nula presión de la ley sobre estos casos.

Se estiman cerca de 100 mil secuestros al año en México, de acuerdo a un estudio basado en encuestas de hogar en 2014. Sin embargo, menos de 2.000 (cerca del 1%) formalizan las denuncias para dar búsqueda a las personas perdidas bajo los síntomas del crimen. Según muchas personas, incluso puede haber participación policial en estos.

Finalmente, así quedó el auto (Foto: Youtube/Noticieros Televisa)

Muy por el contrario de lo que pensamos sobre los secuestros, este es un fenómeno que no afecta solo a la clase acomodada (aquella que puede pagar un rescate). Muchas veces, su fin ni siquiera es eso, y las personas secuestradas terminan siendo asesinadas o traficadas. Según la BBC, plomeros, herreros, vendedoras ambulantes, peluqueras y hasta barrenderos han sido secuestrados por algunos grupos hostiles en el país.

Bajo circunstancias tan extremas, solo queda la opción de protegerse.

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