Por Alex Miranda
25 julio, 2018

Todo comenzó con unas cuantas citas después de conocerse por internet, pero rápidamente el hombre demostró su verdadera naturaleza acosadora.

Lindsey Goldrick es una mujer británica que tiene el dudoso honor de estar en medio de uno de los casos de ciber acoso más largos del ultimo tiempo.

Todo comenzó en 2004, cuando conoció a Paul Curran en la página web Soulmates, un buscador de pareja online muy conocido por ese tiempo. Sin embargo, después de unas cuantas citas con Paul, Lindsey decidió terminar la relación en febrero de 2005. Ahí fue cuando las cosas se volvieron extrañas, ya que el hombre la comenzó a acosar.

Lindsey dice que:

«Al principio, recibí llamadas y correos electrónicos desagradables. En el último me dijo que me cuidara y que fuera feliz. Poco después, se convirtió en acoso por internet«.

Lindsey Goldrick / Foto: PA

El comienzo del acoso

¿La primera pista de que todo se había convertido en acoso? Lindsey recibió en su casa una caja llena de cosas quemadas. Algo que la alarmó en su momento, pero que rápidamente olvidó.

La cosa se comenzó a salir de control cuando los cercanos y la gente de su entorno le advirtieron a Lindsey que su acosador había creado al menos 15 sitios web para difamarla, escribiendo información falsa y otros datos personales de ella.

«Solo pudimos probar diez, pero había al menos 15. Estaban repletos de falsedades y de emails adornados con mentiras y con información privada y confidencial. Él se dedicó a perseguir a varios de mis amigos y familiares, e incluso a mi exmarido en Estados Unidos. Les escribió a todos para que vieran las páginas web.

Lo peor de esta situación es que Lindsey no podía entender el porqué de tanto ensañamiento con ella, da el ejemplo de que para escribirles a todos sobre sus paginas web, tuvo que hacer un trabajo muy exhaustivo, ya que nunca llegó a conocer a ninguno de sus cercanos. «Ni siquiera sabía sus apellidos», dice ella.

Pero ese recién era el comienzo.

Shutterstock

«Él compró mi nombre»

En 2014, a casi diez años del comienzo de esta pesadilla, Paul Curran compró un anuncio que aparecía entre los primeros resultados en las búsquedas de Google, el anuncia tenía la foto de Lindsey y un enlace que llevaba «a una desagradable mentira».

El link ya está desactivado, pero gracias a que ella se tuvo que interponer, y vaya que no fue fácil lograr esa desactivación. Gracias a eso, se dio cuenta que su acosador tuvo que pagar una no menor suma para que el buscador le diera a ese enlace más repercusión de la que normalmente tendría.

«Me puse en contacto con la empresa Google y lo eliminaron. Pero, en realidad, lo movieron a la parte de abajo [de la página] y no lo quitaron del todo. Él compró mi nombre (Lindseygoldrick.com, también desactivado) y cada posible variante, por lo que había .net, .org, y .co.uk. Pasé mucho tiempo contactando a todas esas compañías. Y Google cerró algunos sitios, pero al rato volvían a aparecer».

Después se fue dando cuenta de como Curran estaba al tanto de todo lo que pasaba en la vida de ella. Cambiaba la información de los sitios web falsos que administraba para reflejar esos cambios en su vida, como por ejemplo cuando se casó o cuando tuvo un bebé. «Era muy aterrador. Sin duda, él estaba controlando cada parte de mi vida», cuenta Lindsey.

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Además de todo lo ya contado, también creo cuentas de Twitter en las que anunciaba las páginas web falsas y las fotos que subía a internet. Si bien Lindsey obviamente se quejó en varias oportunidades con la policía, pero el ciber acoso continuó hasta finales de 2017. A más de 12 años de que su relación se acabara.

Ahí fue cuando decidió tomar acciones legales.

El juzgado falló en favor de ella. El Tribunal Supremo de Londres dijo a principio de julio de este año que existía «acoso civil», y que ese acoso había afectado notoriamente la salud mental, las relaciones personales y la carrera profesional de Lindsey.

Cuando las autoridades querían arrestar a Paul, descubrieron que llevaba mucho tiempo viviendo lejos del Reino Unido. Eso no quitó que algo bueno quedara para Lindsey, ya que ella recibiría una indemnización por daños y perjuicios. Cerrando así el capitulo de uno de los casos más largos en el último tiempo de acoso de internet.

También se llevó una disculpa de parte de Paul, aunque no fueron presenciales ya que nunca se presentó al juicio. A pesar de todo eso, ella dice que está:

«Feliz de que todo haya terminado. Espero darles esperanza a otros porque hay ayuda ahí afuera».

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