Por Alejandro Basulto
18 febrero, 2021

Producto de la pandemia del COVID-19, John Ross, de 89, ha podido ver a su esposa durante solo 20 minutos en todo un año, separación que le ha generado consecuencias negativas para su salud.

Con 89 años y padeciendo una demencia vascular, John Ross estaba destinado desde el principio de la pandemia a tener que cuidarse más que cualquiera. Y por sobre todo a nivel mental, debido a que el encierro producto del coronavirus y a su alta tasa de contagio, a varios les ha afectado psicológica y hasta psiquiátricamente. Debido a que por mucha atención y comodidades que uno pueda tener en sus hogares, la necesidad de salir y ver a otras personas siempre está. Somos seres sociables y libres que requerimos pasear y relacionarnos con distinta gente.

Liverpool Echo

O al menos, con las personas que uno más quiere, como la familia. Ya que lamentablemente en el caso de John Ross, él se encuentra en un hogar de ancianos en el sur de Liverpool, luego de haber vivido durante 63 años en Anfield junto a su esposa. Fue justamente la separación con su amada, lo que provocó que este ex ingeniero que trabajó en Radio City Tower, se viera brutalmente afectado por el encierro.

Hay dos imágenes que dicen mucho de cómo ha decaído su salud, debido a que en una del año pasado aparece saludable y sonriendo, mientras que en otra, tomada recientemente, se le ve sin su sonrisa y con un rostro visiblemente demacrado.

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Separarse de su familia y por sobre todo de su querida esposa, Marlene, ha deteriorado su salud. Solo durante 20 minutos en todo un año ha podido ver a la mujer que ama, ocasionándole esta separación una tristeza en su andar y en su mirada, que se ve expresada de manera más dura en su poco interés por seguir viviendo.

“No me queda nada por lo que vivir. Quiero morirme”, le habría dicho a su hija, Penny Ogden. Ver a su esposa por dos docenas de minutos y a sus hijos solo un puñado de veces, claramente no ha sido suficiente para darle optimismo ante la vida.

“En el último año se ha deteriorado mucho en su apariencia. Se ve absolutamente horrible. Ha perdido tanto peso que no come ni bebe. Ha cambiado mucho (…) Kas fotos antes del encierro y ahora muestran su deterioro. Es increíble. Necesita un corte de pelo, necesita un afeitado. Extraña todo eso (…) Era su cumpleaños en septiembre y mi madre, que también tiene más de ochenta años, lo visitó… Fue una visita al aire libre durante 20 minutos. No se le permitió abrazarlo, tocarlo o darle un abrazo. Y todo lo que hizo fue llorar… Mi mamá se fue absolutamente angustiada. Ella se siente tan culpable porque dice que lo ha puesto en este hogar de ancianos”

– dijo Penny Ogden, su hija de 59 años, a Liverpool Echo

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A pesar de tener cinco hijos, 21 nietos y nueve bisnietos, John no ha podido contar con su compañía, ya que el coronavirus los ha distanciado. Falta de contacto con la familia que incluso le ha significado olvidar a muchos integrantes de esta.

Seguramente, y si es que todavía puede recordarlo, sus primeros días en la India, cuando conoció a Marlene y luego se trasladaron juntos a Reino Unido para casarse, deben estar entre los recuerdos que hoy rememora con mucha melancolía y pena.

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