Por Ruben Peña Blanco
13 marzo, 2017

Wilders promete “devolver Holanda a los holandeses” y expulsar de los barrios a “la escoria marroquí”.

Aunque resulte increíble, las políticas nacionalistas y proteccionistas que pregonaron en otrora los grupos radicales en la Alemania nazi y que llevaron al mundo a sumergirse en una cruenta guerra que transformó para siempre a la humanidad, parecen cobrar vida en la actualidad. Con líderes mundiales como el magnate Donald Trump, que ascendió al poder en Estados Unidos, y que ha dado fuerza a otros políticos como el inglés Boris Johnson, uno de los más grandes impulsores del Brexit, o las ultraderechistas Marine Le Pen, en Francia, o Frauke Petry, en Alemania.

Newsweek

Pero hay otro líder que pisa con la misma fuerza que todos los mencionados anteriormente, el holandés Geert Wilders, que protagoniza el primer test para el auge del populismo en Europa, al presentarse como jefe del partido político que podría conseguir el apoyo mayoritario en las próximas elecciones parlamentarias de Holanda, en cuyo país existe una monarquía constitucional.

Muy reconocible por su cabello oxigenado, encabeza la intención de voto de sus compatriotas. Mantiene un discurso xenófobo que criminaliza el Islam, culpabiliza a las élites de todos los males del país y apuesta por la salida de Holanda de la Unión Europea.

DW

El islamófobo Wilders, líder del Partido por la Libertad (PVV), encabeza todos los promedios de encuestas de cara a las elecciones del 15 de marzo, y su victoria podría dar alas a Le Pen o Petry en los siguientes comicios en Francia o Alemania.

Wilders promete “devolver Holanda a los holandeses” y expulsar de los barrios a “la escoria marroquí“, expresión que utiliza para referirse a la comunidad de inmigrantes que se ha convertido en el principal blanco de sus ataques, pese a que representa poco más del 2% de la población de Holanda, país con cerca de un 4,5% de musulmanes originarios de diferentes nacionalidades.

AFP

“No soy Donald Trump, no me llamen el Trump holandés, soy el Geert Wilders holandés”, subrayó en un encuentro con los medios de su país.

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“Cerraremos las fronteras y todo el dinero que damos a los países extranjeros se quedará aquí”, declaró en una entrevista televisiva.

Los holandeses sienten que el mundo nunca les había prestado tanta atención. La contradicción de que una sociedad abierta, liberal, de exploradores navales y banqueros internacionales pueda caer en la tentación de encerrarse alimenta el morbo. “Nos jugamos el rumbo del país. Son las elecciones más importantes que hemos tenido. No es un debate sobre economía y leyes. No importa el dinero. Nos jugamos la paz, el bienestar”, dice Linde Jooesten, una diseñadora gráfica de 30 años, según declaraciones recogidas por el medio español El País.

AFP

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