Por Elena Cortés
17 Mayo, 2017

¿Qué le sucede?

El caso de la condena a muerte de J.W. Ledford en el estado de Georgia (Estados Unidos) ha dado la vuelta al mundo, y acaparado la atención de muchos medios de comunicación por una singularidad que definitivamente merece ser mencionada. ¿Estás listo para esta historia? Bueno, es hora de que descubras porque su nombre ha llegado a primer plano. 

Se llama J.W. Ledford Jr, le dicen “Boy” y fue condenado a muerte por asesinar a su vecino en 1992, Harry Johnston, un médico de 73 años que lo había traído al mundo.

Los informes revelaron que la víctima fue encontrada casi decapitada. Luego del crimen, el hombre fue a casa del doctor y le robó a su esposa, Antoinette. Así ha pasado casi 25 años de su vida encerrado.

En su solicitud de clemencia, el hombre se justificó diciendo que tuvo una niñez muy dura. Vivió en un hogar abusivo, una exposición temprana a las drogas y el alcohol y un supuesto bajo coeficiente intelectual.

AP

“No intenta esconderse del daño que causó. Su hijo dice que cuando finalmente le preguntó a su padre si hizo lo que decían, su padre lo miró directamente a los ojos y dijo, sí, y que lo lamentaba y cuando tomas la vida de un hombre nunca puedes devolverla”.

-Abogado de Ledford-

Hoy, casi 25 años después de su encarcelamiento, el hombre decidió pedir su único deseo de muerte.

Pidió que lo mataran en un pelotón de fusilamiento en lugar de que le aplicaran la inyección letal, porque le pareció que así es una forma de morir “más humana”.

La petición fue rápidamente negada por el tribunal federal de apelaciones, lo confirmó Reuters

Así, Ledford será el primero del año al que le inyecten pentobarbital, un barbitúrico que induce a la inconsciencia y luego a la muerte.

¿Qué opinas sobre el caso? 

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