Por Vicente Quijada
13 diciembre, 2017

Después de ver esto, las tormentas no serán lo mismo para ti.

Antes de empezar a escribir esta nota, y por respeto a la objetividad, debo confesar que siempre he tenido una fijación los relámpagos y truenos. Desde pequeño, con un respetuoso temor, y luego ya con una curiosidad algo más desafiante, fui descubriendo sus “ramas”. Tras este pequeño espacio de sinceridad, debo también afirmarles que la descripción, con la que titulé, no está golpeada por dicha afición.

Es, objetivamente, sorprendente.  

¿Cómo se gestó? El fotógrafo Dustin Farrell le dio sentido a su verano, y se fue un mes a recorrer cerca de 20 mil milla, y perseguir tormentas, por todo Estados Unidos. Lo que haría cualquiera de nosotros, obvio. Usando una -no tan- modesta Phantom Flex4K, pudo registrar, a mil cuadros por segundo, la electricidad en la atmósfera, y toda su complejidad. Algunos de los rayos fueron tan rápidos, que fueron esquivos incluso para una captura como esa. 

Cabe destacar que gran parte de las imágenes que quedaron en el último corte corresponden al hogar de Farrell, Arizona.

“Un relámpago es como un copo de nieve. Cada rayo es diferente”

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