Por Diego Cid
27 junio, 2017

33 fotos que te demostrarán por qué este negocio vale millones de dólares.

Hay un negocio del que no se está hablando y que está creciendo cada vez más en la apartada región de Siberia, en Rusia. En realidad, no podemos decir que es un negocio que se está levantando, pues, más bien, va cada vez más profundo. Bajo tierra, en yacimientos de fósiles, para ser precisos. El extinto mamut, entre otras especies, es lo que se busca obtener con el fin de lucrar en el mercado negro.

El fotógrafo de la Radio Libre de Europa, Amos Chapple, decidió acompañar a un grupo de recolectores ilegales en 2016 para entrar en el oscuro mundo de la «caza» del mamut.

Así fue como logró capturar una constante desesperación, descontrol y desastre ambiental.

Amos Chapple.
Amos Chapple.
Amos Chapple.

Se cree que el mamut vivió en Siberia hace aproximadamente 400.000 años. El área ahora tiene una capa constante de permafrost –una capa fría bajo la tierra– lo que ha permitido que se conserven en buen estado los esqueletos enterrados por miles de años, pues en calor se descompondrían al cabo de una década.

Con el fin de acceder a estos verdaderos tesoros enterrados en una tierra donde es difícil sobrevivir, los exploradores deben derribar la capa dura de barro congelado con agua bombeada desde ríos cercanos, una labor que puede tomar meses.

Amos Chapple.

La labor es altamente riesgosa, ilegal y agotadora, pero los colmillos de mamut se pueden vender hasta por $35.000 dólares la pieza a compradores chinos y se convierte en un peligro que vale la pena para hombres que provienen de ciudades donde el salario mínimo es inferior a los $500.

Para poder cumplir con este trabajo, deben dejar a sus familias atrás para enfrentarse a terrenos rocosos y difíciles de atravesar, gran cantidad de mosquitos y el terror constante de ser atrapados por la policía, pues puede terminar con excesivas multas o cárcel.

Amos Chapple.
Amos Chapple.

Para tolerar el aislamiento y el sacrificio, suelen acarrear con ellos gran cantidad de vodka y cerveza barata, lo que tiende a conducir a violentas peleas entre los mineros.

Sin embargo, la peor parte ser la lleva el medioambiente, pues el agua congelada que es removida de la tierra regresa a los ríos, contaminándolos y provocando que su cauce aumente de forma dramática, junto con su altura.

Amos Chapple.
Amos Chapple.

«Con la venta de los colmillos de elefante bajo escrutinio público, el «marfil ético» de los extintos mamuts está abasteciendo por el momento gran parte del hambre de China por este material. Cada verano, agrupaciones de cazadores de colmillos se aventuran en la Rusia salvaje con la esperanza de volverse ricos. Con la condición de no revelar nombres ni ubicaciones exactas, obtuve acceso a un sitio donde los equipos de hombres están usando nuevos métodos ilegales para la caza de los restos de los gigantes perdidos de Siberia».

Amos Chapple.

Amos Chapple.
Amos Chapple.

«Los cazadores usan bombas de aguas diseñadas para combatir incendios para succionar agua del río y bombearla hacia el medio ambiente. Algunos cavan túneles largos y profundos, que son aterradores, pues las mullas son tan suaves como el terreno de un jardín. Otros, usan el poder de excavación generado por la fuerza de las mangueras de agua para elaborar cavernas subterráneas, incluso diseñando canales desde la superficie».

Amos Chapple.

Amos Chapple.
Amos Chapple.
Amos Chapple.

Finalmente, logran cumplir su objetivo después de toda la intervención al medioambiente que han realizado, pues efectivamente logran encontrar los colmillos bien preservados de mamut que valen un aproximado de $520 dólares por kilogramo.

La capa de tierra congelada, permafrost, conserva gran cantidad de huesos y colmillos sin problema durante miles de años, haciendo la región de Sajá-Yakutia una verdadera meca del mamut.

Amos Chapple.

«Este colmillo de 65 kilogramos, fotografiado un par de minutos después de que fue extraído de la permafrost, fue vendido por $34.000 dólares. Los dos hombres que lo encontraron desenterraron otros tres durante una semana, incluyendo uno que pesaba 72 kilogramos».

Amos Chapple.

Amos Chapple.

No todo termina bien, pues siempre existen riesgos, siendo el factor humano el principal. Este monumento fue levantado a la memoria de dos jóvenes cazadores que obtuvieron más de $100.000 dólares, celebraron en grande y volvieron al río estando ebrios.

Su bote volcó y murieron ahogados.

Amos Chapple.

No sólo encuentran mamuts, pues también se realizan hallazgos de diversas especies que alguna vez habitaron Siberia.

Como este bisonte:

Amos Chapple.

O este rinoceronte lanudo del pleistoceno:

Amos Chapple.
Amos Chapple.

Sí, aunque a menor precio, los cuernos de rinoceronte también son vendidos para acabar probablemente molidos y en algún frasco de medicina homeopática.

Amos Chapple.
Amos Chapple.

Se estima que sólo entre un 20% y 30% de los exploradores logra obtener ganancias y asegurar un sitio, lo que significa que el resto, que probablemente pidieron grandes préstamos para financiar la expedición, lo pierden todo.

Amos Chapple.
Amos Chapple.

La clave es que sepan mantener sus costos bajos. En sus tiendas de campaña, suelen jugar con cartas o ver videos. También envían cartas a sus familias gracias a los demás obreros que van de ida o regreso a las ciudades.

Por otro lado, también deben lidiar con las difíciles condiciones que el terreno les tiene preparadas.

Amos Chapple.
Amos Chapple.
Amos Chapple.
Amos Chapple.
Amos Chapple.

Es en estos casos en que el alcohol se vuelve el mejor amigo de todos ellos.

«Cuando llega el alcohol, se desata un verdadero infierno. Volviendo de un viaje de reabastecimiento, estos cazadores llegaron desde mitad de camino totalmente ebrios al campamento. Cerca del lugar donde se ahogaron los otros dos en 2015, estrellaron su bote a alta velocidad. Una misión de rescate los encontró a las 3 a.m., totalmente inconscientes, con una carga completamente cubierta por el agua. Siguieron viviendo al siguiente día. Básicamente, cada vez que el alcohol llegaba al campamento, se bebería hasta que desapareciera por completo. Después de pasar un día entero durmiendo la borrachera, los hombres volverían a trabajar».

Amos Chapple.

Amos Chapple.
Amos Chapple.
Amos Chapple.

«Uno de ellos los exploradores me dijo una vez: Sé que lo que hacemos está mal, pero ¿qué puedo hacer? nada de trabajo, muchos hijos que alimentar».

Amos Chapple.

Amos Chapple.
Amos Chapple.

El número de cazadores en la región continúa aumentando año a año, lo que causa que más historia de éxito económico se difundan por la ciudad. Así se da paso a una cadena que parece no acabar y en que la gran perdedora es la naturaleza.

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