Por Vicente Quijada
6 julio, 2018

Si bien se agradece la iniciativa, difícilmente es el mejor momento para proponerla. Además, ayer murió uno de los rescatistas.

El 23 de junio, un grupo de 12 niños y adolescentes -y su entrenador- , miembros de la Academia de fútbol infantil Mu Pa, del distrito Mae Sai, quedaron atrapados en una cueva en Tailandia. Fueron encontrados el 2 de julio y ya llevan 13 días adentro, ante los infructuosos intentos de los rescatistas, complicados por las intensas lluvias que afectan al país asiático.

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Es más, ayer uno de los buzos profesionales que participaba voluntariamente de la operación murió por falta de aire, dejando en evidencia lo complejo del escenario. Con este contexto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino realizó una amable, pero desafortunada, invitación a los pequeños deportistas.

“Nuestros pensamientos y oraciones están con ellos y sus familias, y esperamos que pronto puedan abrazar a sus seres queridos”, empieza deseando la misiva, para luego dejar caer la iniciativa. “Si, como todos deseamos, se reencuentran con sus familias en los próximos días y su salud les permite hacer el viaje, la FIFA estaría encantada en invitarlos a ver la final del Mundial”, lanzó, esperando que ello les de “algo de calma y coraje” a los pequeños.

FIFA

“Espero sinceramente que puedan sumarse a nosotros en la final, que sin duda será un momento maravilloso de celebración”, cerró la carta. Un gesto amable, pero completamente fuera de lugar si consideramos el momento en que se realiza.

Si bien los infantes ya están recibiendo comida y abrigo, existe bastante incertidumbre sobre su eventual rescate. Separados por una gran masa de agua, la primera alternativa es enseñarles a bucear y sacarlos de esta manera, con todo el peligro que ello conlleva. Obviamente irían acompañados por buzos profesionales para evitar su desesperación, pero lo que pasó hoy no asegura nada.

“Bucear no es fácil. Para la gente que nunca lo hizo será difícil y distinto a hacerlo en una piscina, ya que la cueva está llena de pequeños canales. Si algo ocurre en el camino podría haber peligro de muerte”, analizó el ministro de interior tailandés, Anupong Paojinda.

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La otra opción es drenar el agua de la cueva, junto con ciertas perforaciones en sectores estratégicos. Esta idea, eso sí, podría ser peligrosa considerando posibles derrumbes debido al cambio en la morfología del lugar. Por último, está esperar a que el monzón amaine su fuerza y el lugar vuelva a su cauce natural, permitiendo la salida de los niños y su entrenador. Sin embargo, el tiempo es incierto, como también lo es un posible aumento e inundación de la cueva que hoy los mantiene con vida.

Dicho todo eso, creo que hay cosas más relevantes que la final, Gianni. 

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