Por Vicente Quijada
13 junio, 2018

La primera competición global que contará con 48 países participantes será en Norteamérica, en una elección en que, otra vez y lamentablemente, pesaron más la política y el dinero. Marruecos se quedó por quinta vez con las manos vacías, mientras que USA, que albergará 60 de los 80 partidos, celebra.

Tras el fraude que decidió las sedes del Mundial 2018 y 2022, la FIFA, ahora liderada por Gianni Infantino, se propuso hacer una elección “más abierta y transparente” de cara a la competición del 2026. Una que, además, tendría la particularidad de ser la primera en que participarán 48, y no 32, países. 

Y a pesar de que se transparentarán los votos y todo fue ordenado en buena ley, los intereses económicos y políticos pesaron más, nuevamente, y la sede fue conseguida por “United”: la propuesta conjunta de Estados Unidos, México y Canadá. Con 134 votos a favor y sólo 65 en contra, la iniciativa norteamericana se impuso con el 67% y albergará el torneo tras 32 años de ausencia en el continente, cuando se celebró USA 94′. 

“En un mundo en el que las fuerzas de la división intentan separarnos, un Mundial en Norteamérica demostrará que el fútbol puede unir. Todos juntos”, fue la frase con la que Decio de María, presidente de la federación mexicana, defendió la propuesta. Porque sí, a pesar de las políticas migratorias -y el famoso muro- de Trump en contra de los aztecas, decidieron llevar una apuesta conjunta. Al menos en el papel. 

Porque si bien es una Copa del Mundo en 3 países, 60 de los 80 partidos serán jugados en suelo estadounidense, contando cuartos de final en adelante. México y Canadá, en tanto, se quedarán con sólo 10 encuentros cada uno -y sólo uno de octavos-, los que se repartirán entre las 3 y 4 sedes que posee cada uno. Estados Unidos, en cambio, tendrá al menos 11 -aún falta que la FIFA acorte la lista de 23 a 16-. Allí se repartirán en 16 grupos de 3 equipos. La apertura, al menos, sería en el estadio Azteca, al igual que en las ediciones del 70′ y 86′. 

Así Estados Unidos tendrá su venganza luego de que, fraude mediante, Qatar le quitara la organización del Mundial 2022. Sin embargo, tampoco fue tan limpia como quieren hacernos creer. “Sería una pena que los países a los que siempre apoyamos fueran en contra de la propuesta de los Estados Unidos. ¿Por qué deberíamos apoyar a estos países cuando no nos apoyan, incluso en las Naciones Unidas?”, fue una de las declaraciones de Trump a través de redes sociales en marzo, utilizando el peso político que tiene en el orbe el tío Sam. 

“Espero que todo los países africanos y del resto del mundo apoyen nuestra candidatura con Canadá y México para la Copa del Mundo 2026. Estaremos mirando muy de cerca y cualquier ayuda que nos den será apreciada”, fue otra de las “amigables” declaraciones del mandatario. Al menos la cita servirá para flexibilizar alguna de sus medidas, como el libre tránsito -recién anunciado- para quienes emigren durante el torneo. 

Pero no sólo eso. A la hora de medir las ganancias que podrían generar los candidatos, la propuesta de United fue avasalladora. Se estiman ingresos correspondientes a $14,300 millones, lo cual duplicaba la apuesta de Marruecos, más aterrizada y acorde a la realidad de dicho país. Algo que se repite en el sentido de la inversión, ya que en Norteamérica no se necesitaría casi nada, más allá de un par de arreglos a los estadios que ya existen por $3 mil millones. En el país africano, en cambio, se tendrían que construir al menos 9, lo que significaría un costo de $16 mil millones. 

AFP

“Una cita mundial deber ser humana, es muy fácil manejar las variables de una ecuación financiera, los beneficios no son la razón de ser de un Mundial”, fue el argumento que sostuvo el presidente de la federación marroquí, Mulay Hafid Lalamy, quien también postuló que su país era de los más seguros en el mundo, y en el cual el uso de armas estaba prohibido para la población civil -en claro contraste con EE.UU.-.

“El fútbol es más que unas cifras. Yo tuve la suerte de estar en el Mundial del 94 celebrado en Estados Unidos y cuando a la gente le preguntabas por la calle quién era Maradona no lo sabían”, disparó también Daniel Amokachi, ex futbolista nigeriano, presente en dicha cita.

Pero no fue suficiente, en especial si a eso se le suma la evaluación en infraestructura, que afectó notoriamente al candidato africano. Debido a los supuestos riesgos en hotelería, construcción y transporte, Marruecos recibió un 2,7, en contraste con la propuesta rival, puntuada con 4,0. 

EDP

Por último, la necesaria rotación de las sedes fue otro factor determinante. La última vez que se jugó en suelo africano fue en 2010, en Sudáfrica, mientras que en el continente americano se compitió en 1994, cuando Estados Unidos organizó la Copa del Mundo. En esa ocasión, precisamente, vencieron a Marruecos en la elección.

Y no es la única, ya que los marroquíes sumaban ahora su quinta postulación, tras los fracasos de 1994, 1998, 2006 y 2010. ¿Cuándo llegará su momento?

 

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