Por Monserrat Fuentes
10 julio, 2018

La mujer le prohibió expresamente ir con sus compañeros.

La noticia de los 12 niños futbolistas y un entrenador atrapados en unas turísticas cuevas de Tailandia han estremecido al mundo, pero sobre todo a Paisan Jupoh, compañeros de los niños que no pudo asistir a la cueva Tham Luang junto a sus amigos porque su mamá no se lo permitió.

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El pequeño ha vivido en la incertidumbre desde entonces, muy preocupado por sus compañeros y sobre todo por su mejor amigo.

“Mi mejor amigo Than, está en la cueva. Es el más pequeño pero es uno de los mejores jugadores. Lo extraño mucho. Me gustaría saber como está“, dijo el niño al medio alemán Deutsche Welle.

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Él y su familia son devotos de una religión que rinde culto a sus antepasados, especialmente su madre quien al oír que visitarían la cueva le prohibió expresamente ir a la excursión. 

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Ella asegura que un espíritu maligno habita en la cueva, por lo que no quiere que nadie de su familia se acerque. La obediencia del niño a esta superstición lo mantuvo fuera del peligro y a su madre le causó un gran alivio.

“Estoy muy contenta de que obedeciera. En general es un niño muy tranquilo y obediente que no da problemas. Estoy tan agradecida de no tener que preocuparme por él ahora“, expresó Aper Jupoh, la madre al mismo medio que su hijo.

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Ahora Paisan está atento a las noticias sobre el rescate de sus amigos y espera que todos puedan salir lo antes posible. “Quiero que todos salgan cuanto antes para volver a jugar al fútbol“, confesó.

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Pese a la tristeza, él y sus otros compañeros de equipo se reúnen para jugar al fútbol y distraerse un poco.

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