Por Andrea Araya Moya
24 noviembre, 2016

Lo condenaron a 10 años de presidio por robo con intimidación. ADVERTENCIA: LA IMAGEN ES BASTANTE GRÁFICA

Hay veces en las que exigimos que la justicia haga lo suyo y así castigue a quienes cometen crímenes o atentan contra la tranquilidad de las personas. Muchas veces las autoridades aplican sentencias injustas o simplemente no se manifiestan en gran medida, logrando que en ocasiones los malhechores se salgan con la suya y queden libres, mientras que otros deben asumir castigos que quizá no merecen. Sin embargo, también está el caso de aquellos delincuentes que se niegan a asumir una condena, pues, para ellos, es injusta.

En Rancagua, ciudad al sur de Chile, un hombre llamado Fred Bobadilla está causando revuelo por su particular forma de negarse a acatar la condena que se le determinó. El hombre fue sentenciado a diez años de cárcel por cometer el delito de robo con intimidación.

En lugar de acatar la sentencia, Bobadilla decidió suturarse los labios e iniciar una huelga de hambre para demostrarle a la justicia la disconformidad contra su determinación.

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Radio Bío Bío

Eso sí, la condena se ajusta al derecho, pero el hombre simplemente se niega a asumir su castigo. Es por eso que se suturó la boca para así demostrar que no va a recibir ni alimento ni agua hasta que se anule el juicio.

Por otro lado, la defensa que aboga por el condenado está buscando la posibilidad de recurrir a la Corte de Apelaciones para que se anulen los cargos. Frente a esto sería necesario realizar un nuevo juicio oral para así demostrar que Bobadilla no habría participado en ninguno de los delitos que se le acusan.

¿Estará dispuesta la justicia chilena a aceptar el punto de vista del reo?

Y tú, ¿qué opinas?

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