Por Maximiliano Díaz
13 noviembre, 2017

Sufrió golpizas, burlas de sus pares, e incluso una “violación correctiva” por parte de tres hombres siendo aún muy joven.

María Audras es una cineasta francoargentina que este año ganó el premio al mejor largometraje en el festival de cine LGBTIQ Asterisco. La cinta que le valió el premio es un documental llamado Amor a paso de gigante, y trata sobre la primera mujer que se convirtió en un símbolo de lucha transexual en Argentina.

Audras llegó hasta la emblemática mujer por uno de los debates más comentados del último tiempo: ¿pueden homosexuales y transexuales criar hijos? Así, recordó que en los ’90 había escuchado una historia sobre una mujer increíble que se cambió de sexo antes que nadie, fue la primera en ser legalmente mujer en su DNI, y crió a 17 hijos. 

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Su nombre era Mariela Muñoz, y la cineasta la filmó durante su último año de vida.

Y es de esperarse que Mariela Muñoz no se llamara siempre así: en un principio fue Leonardo, un chico que nació en 1943 en la provincia de Tucumán, al norte de Argentina. Su padre trabajaba en ese entonces en los campos de cañas de azúcar, pero al nacer su cuarto hijo, se movieron a Quilmes cuando Mariela era aún muy pequeña. Por esa época, recuerda ya haber tenido problemas por ser muy femenina. Su hermano Luis la recuerda diciendo:

Era sensible y obediente y le gustaba quedarse en el hogar.

Teniendo apenas 13 años, Mariela ya cuidaba de sus hermanos menos, y también de los hijos de un matrimonio italiano vecino. Y a los 14 años, comenzó a pedir que la llamaran por el nombre que ella quería.

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Pero eran los años ’50, y el acoso no se hizo esperar.

Mariela sufrió golpizas, burlas de sus pares, e incluso una “violación correctiva” por parte de tres hombres siendo aún muy joven.

Pero nunca pensó en retractarse. Su cambio se convertiría, muy pronto, en una lucha.

En un principio, su padre también pensó que la condición de Mariela era un problema: la llevó a psiquiatras, prostíbulos y toda persona quien pudiese brindarle un tratamiento correctivo. Pero al ver que, con los años no cambió, y llevaba una vida feliz así, terminó por aceptarla.

Sin embargo, dice su hermano Luis, su madre siempre se opuso.

Teniendo 26 años, Mariela se fue de casa. Motivada por una potente causa social, comenzó a ayudar a niños, adolescentes, y madres solteras.

El primer niño que llegó a su vida era el hijo de una prostituta que no podía hacerse cargo de él, así que ella se lo entregó a Mariela.

A él le siguieron tres hermanas abandonadas por su madre y con un padre sin trabajo.

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Y así, la familia de Mariela comenzó a crecer.

Yolanda se encontró con Mariela siendo una chica: tenía apenas 16 años y un bebé. Había escapado de casa después de que la incitaran a prostituirse para poder alimentar a su hija. Mariela, al escuchar esta historia, las invitó a ambas a vivir con ella; Enrique, por otro lado, llegó en un tren a Buenos Aires. Tenía 14 años y llevaba 5 trabajando en un horno de ladrillos en la provincia del Chaco. Al momento de hablar de Mariela en el documental, dice que

Cuando llegué a Retiro se me vino el mundo abajo, se me caían los lagrimones. Mariela fue una madre que me salvó la vida.

A pesar de que sus hijos siempre la consideraron una mujer, Mariela les contó a todos de manera abierta y sincera que ella había nacido hombre, pero que algún día sería mujer. Fue así que en 1981, y teniendo 39 años, viajó a Chile a realizarse una vaginoplastia. 

sin embargo, una vez superado el dolor de su infancia y su adolescencia, ese ímpetu increíble de Muñoz no fue siempre celebrado: en 1993, un juez le quitó la custodia de tres hijos que ella había registrado como propios, y fue condenada a un año de cárcel en suspenso.

A pesar del dolor que eso trajo para su vida, la sociedad argentina puso sus ojos sobre ella, y comenzó un debate que hasta el día de hoy no se ha resuelto. La maternidad de una mujer transexual.

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Así, el caso de Mariela llegó a todos lados, y 4 años después, durante 1997, y aún 15 años antes de que Argentina aprobara la Ley de identidad de género, Mariela vio por primera vez su nombre impreso en su DNI. Ganó antes que todos la batalla.

A lo largo del documental de Audras, se ven todos estos hechos, y se mezclan con entrevistas a la gente cercana a Mariela.

Desgraciadamente, para cuando Audras llegó a conocerla, a la poderosa mujer ya le quedaba muy poco: había sufrido tres accidentes cerebrovasculares, y dependía de los cuidados de sus hijos. Mariela Muñoz murió a fines de ese mismo año.

 

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