Lleva tacones, falda y maquillaje pero nada es lo que parece.

Cada abril, los hombres tailandeses que cumplen 21 años de edad deben presentarse voluntariamente ante las autoridades de sus localidades para servir durante 6 meses al ejército o jugar su suerte en un sorteo que sólo tiene dos opciones: ir a casa o enlistarse durante 2 años.

La carta negra significa que puede ir a casa sin mayor problema, pero si aparece una tarjeta roja, debe hacer filas durante al menos 2 años.

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Incluso las mujeres transexuales deben pasar por este trámite cuando la edad lo requiere. Para estos casos, la legislación tailandesa determinó que los documentos debían mantener el sexo que les fue asignado al nacer. De modo que aunque se hayan transformado físicamente, están obligadas a asistir al reclutamiento.

Diez años atrás, los militares tailandeses consideraban a los transexuales como enfermos mentales.

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Estaban convencidos que eso podría causarles problemas al interior de las filas militares. Pero tras 6 años de lucha por los derechos de las mujeres trans, el Tribunal Administrativo ordenó designar el sexo que coincida con la apariencia de la persona. De modo que podrían quedar exentos si a la hora de reclutarse se habían transformado a mujer.

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Muchas de las mujeres trans están exentas de realizar su servicio militar, pero hay un número importante que no puede conseguir la modificación del sexo en sus documentos.

En abril de 2017 se dieron cita en las instalaciones del ejército para hacer su sorteo, mas decidieron que lo harían vistiendo como se sientes más cómodas: con faldas y tacones. Esto terminó con protestas que defienden a la comunidad LGBT porque se trata de una vergüenza pública.

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Lastimosamente, la prensa de Tailandia maneja este tipo de noticias con en clave de humor.

Sin embargo, se trata de una humillación pública a quienes no se sientes identificas con el sexo masculino y que por diversas razones no pudieron cambiar el sexo en sus documentos. Una de las asistentes fue Nadia, famosa ganadora de concursos de belleza femenina, cuyos documentos aún indican que es hombre.

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Rusanan Reuanmoon, otra de las asistentes que tiene que servir al ejército por no quedar exenta, expresó.

“No quiero ser un soldado. Quiero ser una mujer”.

¿Qué opinas de la forma en que maneja Tailandia esta situación?

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