“Pero si eres una chica muy linda… ¿qué esperabas que hiciéramos?”.

Nathalie Gordon denuncia y pide ayuda mediante sus redes sociales, ya que en el momento de la repugnante situación que le tocó vivir, nadie fue capaz de mover un dedo. Cansada de esa realidad, twitteó lo que le ocurrió en un bus camino a una reunión de trabajo, y la historia ha sido compartida más de dos mil veces, además de ser respondida miles de veces más: la mayoría con muestras de apoyo, aunque aún hay unos pocos que la tildan -muy erróneamente- de exagerada.

En varias publicaciones explica cómo un hombre se acercó en el bus a preguntarle hacia dónde iba el recorrido. Ella le respondió amablemente para que luego él comenzara a interrogarla sobre su destino.

Ella, educadamente, no quiso compartir mucho más… y claro, una decide a quién contarle sus cosas y qué decir.

“Dejen que les cuente la historia de por qué los hombres nunca entenderán lo que es ser una mujer”. 

“Iba en el bus camino a una reunión. Un hombre me golpea en la rodilla. Estoy escuchando música así que me saco mis audífonos”. 

“Me pregunta hacia dónde va el bus. Le digo cuál es la próxima estación. Luego me pregunta a dónde voy yo”. 

Pues bien, tras el pequeño intercambio de palabras él la invita a salir, y ella, nuevamente de forma educada, se niega. Luego se pone sus audífonos para seguir su viaje tranquila y en plena libertad, como todos deberíamos poder hacerlo.

“Soy educada y sólo le digo que voy a una reunión. Luego él me pregunta si quiero ir a tomar algo”. 

“En ese momento me preocupé instantáneamente. Nuevamente soy educada y le digo que no, y que gracias. Luego vuelvo a ponerme mis audífonos”. 

Entonces él actúa de manera agresiva y le quita los audífonos, gritándole que sea más educada.

Ella se paraliza. Sí, a veces uno no sabe que hacer ante esas situaciones.

“Me los tira de mi mano y me dice ‘no seas maleducada’. Le pido disculpas pero no sé que hacer, no lo quería provocar”. 

Después de pedirle disculpas (aunque no tenía por qué hacerlo, ya que ella no hizo nada malo), sigue mirando por la ventana… y pasa lo peor.

Viéndolo de reojo, nota como el hombre comienza a frotarse el pene mientras la mira directamente. Cuando lo hace, simplemente ríe.

“Miré por la ventana, pero de reojo podía verlo mirándome directamente y fue entonces cuando comenzó a frotarse su entrepierna”. 

“Estoy horrorizada y le pido que se detenga. Él se ríe de mí. Me paro y voy enseguida donde el conductor”. 

Tras las continuas burlas del horrible hombre cuando ella le pedía que se detuviese, lo único que pensó en hacer fue pedirle ayuda al conductor del bus. Ya fuera bajándolo del bus, llamando a la policía, lo que pudiese… pero él, sin creerle, le prestó poca atención y después le dijo lo peor.

“PERO SI ERES UNA CHICA MUY LINDA… ¿QUÉ ESPERABAS?”.

“Le digo que un hombre está masturbándose en el bus. El conductor, hombre, dice que probablemente no lo está haciendo y que me siente en otro lugar”. 

“Y le digo ‘el hombre me acaba de invitar a un trago y cuando le dije que no empezó a frotarse él mismo’. El conductor dice ‘¿qué quieres que haga?'”. 

“Le digo ‘sácalo del bus, llama a la policía, no me importa’. Entonces fue cuando el conductor me dijo ‘pero si eres una chica bonita, qué es lo que esperabas?'”. 

El fin de la historia es terrible, y lo dice Nathalie y lo digo yo. Muchos dicen que son simplemente palabras, y que no le hicieron ningún daño… pero atentos, que las palabras sí pueden hacerlo.

Sobre todo cuando significan que no te respetan, ni a ti, ni a tu espacio, ni a tus decisiones. Cuando violan tu libertad, y cuando te insultan.

La historia re-encendió una larga discusión en Twitter que se mantiene hasta hoy. Y espero que así, mediante escuchar estas horribles experiencias y ponerse en el lugar de otros, se entienda el problema de lo que pueden hacer unas palabras o un obsceno gesto… eso también es parte del peor de los abusos.

¿Te ha pasado algo similar o has sido testigo de una situación de acoso?

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