“Fue una juerga grotesca y macabra. Uno de los casos más horribles que he visto en mi vida” recordó una de las psicólogas forenses.

Probablemente conocerás la historia de “Jack el destripador”, un hombre conocido por asesinar mujeres brutalmente en Londres entre 1888 y 1891 y que jamás fue identificado. Lo cierto, es que pese a ser un asesino en serie y un sujeto completamente desquiciado, tenía varios fanáticos que intentaron seguir sus pasos.

Anthony Arkwright, de South Yorkshire, era uno de ellos.

Leyó un montón de libros sobre Jack en la biblioteca y lo veía como una gran figura de poder y horror. Disfrutó de sus asesinatos y quería, algún día, ser igual de reconocido que él, según consigna Daily Mail.

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Y aunque no lo logró, lo intentó.

En agosto de 1988, después de sospechar durante varios años que era hijo de una relación incestuosa entre su madre y su abuelo, el joven de 21 años decidió seguir el ejemplo de su maestro y fue tras su propio abuelo, el anciano Stanislav Puidokas. Lo encontró trabajando en Ruskin Drive, Mexborough y lo apuñaló en el cuello sin piedad. Además lo golpeó con un hacha y con un mazo en la cabeza.

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Apenas se dio cuenta de que estaba muerto, cerró la puerta del cobertizo y fue a un pub a emborracharse.

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Sin embargo, este sólo fue el primer crimen de las 56 horas de matanzas que realizó.

A las 3 AM, solo horas después de estar en el bar, Arkwright irrumpió con una máscara de diablo en la casa de su vecino Raymond Ford y lo despertó antes de propinarle más de 250 puñaladas. Tras el brutal ataque, el joven quitó los órganos del cuerpo y colgó sus entrañas por toda la habitación, tal como “Jack el destripador” hacía con sus víctimas.

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Al día siguiente, entró a la casa de otro vecino llamado Marcus Law, un hombre indefenso que había quedado en silla de ruedas luego de un accidente en moto. Allí, lo apuñaló más de 70 veces. También le rebanó el estómago y se lo atravesó con una muleta.

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Como si su crimen no fuera lo suficientemente cruel, le quitó los ojos y metió cigarrillos en las cuencas, la nariz y los oídos, intentando que luciera como un “pastel de cumpleaños”.

Sin embargo, su afán por ser igual de reconocido que Jack el destripador se vio interrumpido cuando la madre de Marcus fue a visitar a su hijo al día siguiente, pues encontró sus restos tras el brutal asesinato y dio aviso de inmediato a la policía.

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Según la psicóloga forense Kerry Daynes, que trabajó en el programa “Cuando la vida significa vida”, le dijo a Sun Online que “Fue una juerga grotesca y macabra. Uno de los casos más horribles que he visto en mi vida”, mientras un policía de Yorkshire lo recordó como “el acto de matanza más brutal que he visto. Es aún más escalofriante cuando te das cuenta de que debe haber pasado al menos media hora inflingiendo esas terribles heridas“.

Finalmente, Arkwright fue interrogado por un robo en el área y terminó siendo arrestado por los tres asesinatos.

En 1989, fue encarcelado de por vida, convirtiéndose en la persona más joven de Gran Bretaña en recibir una condena de este tipo.

Si quieres conocer más sobre este caso, puedes buscar el documental en el canal Crime and Investigations.

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