Por Constanza Suárez
11 marzo, 2019

Condenado a una silla de ruedas, Mats pasaba sus días en los videojuegos on line. Pero a sus padres nunca les interesó. “Por no hacerlo, perdimos una oportunidad que nunca supimos que teníamos”, dijo Robert, su padre.

Mientras su hijo estaba vivo, Robert Steen nunca se interesó mucho sobre el mundo en que estaba inserto. Solía preocuparle que pasara tantas horas jugando en la computadora pero nunca se adentró en los videojuegos.

“Por no hacerlo, perdimos una oportunidad que nunca supimos que teníamos”, dijo el hombre a NRK tras el fallecimiento de su hijo en 2014.

Siendo solo un niño, Mats se vio obligado a pasar sus días en una silla de ruedas. Sufría de distrofia muscular de Duchenne (DMD), una enfermedad rara que causa degeneración muscular. Un error genético hacía que sus músculos no pudieran desarrollarse con normalidad y que, en última instancia, se destruyeran.

Le dijeron que el niño no pasaría los 20 años. Vivió hasta los 25, pero todo el tiempo Robert y su esposa temían que no tuviera una vida “normal”. Nada de salir a divertirse, conocer el amor o hacer deporte. No haría nada por la sociedad. Pero en eso estaban muy equivocados.

Familia Steen

Durante el funeral del joven, el padre vio un grupo de personas que ni él, ni su familia reconocían. Considerando que Mats casi nunca había salido de su apartamento, que se encontraba en el sótano de la casa de sus padres, en sus últimos años de su vida, era extraño que gente desconocida estuviera presente en el funeral.

Lo intrigante era que ellos jamás habían visto a Mats en persona, pero lo reconocían como Ibelin, un noble de nacimiento, filántropo y detective. Un buen amigo.

En la ceremonia fúnebre uno de aquellos personajes habló y contó que personas en todo Europa encendían velas por Mats para recordarlo.

¿Qué era lo que Robert y Trude no sabían sobre su hijo?

Familia Steen

Cuando el niño descubrió los videojuegos en la computadora de su padre a los 11 años, un mundo nuevo se abrió para él. Desde entonces no paró más. Jugaba todo lo que podía. “Jugó entre 15 mil a 20 mil horas”, dijo Robert en su funeral.

No despegaba sus ojos de la computadora y se enfurecía cuando debía salir para ir a la cama. Eventualmente empezó a viajar más a menudo a Azeroth, un planeta en el popular juego World of Warcraft.

Pero no era tan solo un juego. Era más que eso. Cada vez que entraba a la plataforma digital, Mats se transformaba en Lord Ibelin Redmoore y a veces era Jerome Walker. Y esos personajes jugarían un papel importante en la vida de otra gente, totalmente desconocida.

En Azeroth Mats encontró camaradas, que con el tiempo se convirtieron en un amplio círculo de buenos amigos.

Pero su padre solo veía a su hijo frente a una computadora, con las cortinas cerradas, en total soledad. Pensaba que su mundo era muy “limitado”.

Familia Steen

Sus padres no comprendían por qué era importante para Mats estar conectado hasta tan entrada la noche. “Pero, por supuesto, la mayoría de la gente no juega por la mañana o durante el día. A esas horas suelen estar en la escuela o en el trabajo”, dijo Robert a NRK.

“Lo comprendimos cuando murió. Hasta el final de sus días siempre quisimos que se fuera a dormir a las 11 de la noche, como la “gente normal’”, agregó.

Personas como Lissetter Roovers, hicieron saber a Robert y Trude en el funeral de su hijo como era realmente su vida. Ella lo conocía desde que tenía 15 años y a sus 28, la muerte de Mats la marcó.

“Nos escribíamos sobre muchas cosas, pero nunca me contó su enfermedad. Pensé que su vida era como la mía. Por ejemplo, los dos decíamos que odiábamos el colegio”, contó la chica.

“Mats hablaba bastante sobre esos personajes del juego, pero no les dábamos mucha importancia”, aseguró Robert.

NRK

Mats era parte del grupo Starlight, de 30 miembros. Aún sigue activo. Cada año desde que murió Mats, Starlight hace una conmemoración en su honor.

“En Azeroth, mi discapacidad no importa, mis cadenas se rompen y puedo ser quien quiero ser. Ahí me siento normal”, escribió Mats en su blog a los 24 años. Él compartió sus más íntimos pensamientos de su sitio personal con la gente de Starlight.

El 18 de noviembre de 2014 Mats murió. Y recién en ese momento Robert comenzó a dimensionar el mundo secreto de su hijo.

En su blog, Mats escribió sobre la computadora en la que se sentó durante más de la mitad de su vida: “No es una pantalla, es una ventana hacia donde tu corazón desee ir”.

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